Había llegado el fin de semana y Dani, un joven de veinte años, decidió emprender el camino hacía el bar más cercano. Entró arrastrando los pies, cansado de la vida. Cansado de vivir en un bucle que no parecía tener salida. Llevaba una de esas malas rachas, que parece que nunca se terminan.

-Una copa – le pidió al camarero, mientras se sentaba en la barra del bar.

-Aquí tienes – le ofreció el hombre de detrás de la barra

-Gracias – respondió Dani.

Después de pedir un par de copas más, su mente empezó a divagar y a pensar en qué dura era la vida, injusta, tal vez.

-Otra – sugirió, mirando al camarero.

-No, no… – le respondió. No quiero borrachos en mi bar. No me gustaría echar a patadas del local, en tu estado.

-¡Qué dura es la vida! – empezó a gritar el joven

Entonces el camarero salió de detrás de la barra. Todos los demás clientes ya se habían ido. A esas horas no creía que entrara nadie más. Se sentó al lado del joven

-Escucha, joven. Ahogar las penas con la botella, no sirve de nada. No cambia nada. Sí, la vida es dura y muy dura. Si quieres desahogar tus penas, cuéntame qué te sucede, si quieres.

-Estoy cansado, frustrado, molesto y podría seguir. ¿Quieres saber lo que me pasa? – Llevo una vida miserable. Después de matarme estudiando, no encuentro trabajo. Vivo con mis padres, desde que mi novia cortó conmigo, para irse con un «musculitos». La vida me da bofetadas una detrás de otra.

-La vida no es fácil, chaval. Lo sé. Yo he pasado por lo mismo. Te doblo la edad. A mis cuarenta años, me he tenido que ganar la vida. Mi novia de toda vida, se convirtió en mi mujer. Todo parecía ir bien hasta que todo se desmoronó en un segundo. Soy un hombre divorciado con dos hijos a mi cargo. Para terminar en este bar. Sirviendo copas y echando a patadas a algunos desconsiderados, que se pelean con frecuencia.

Dani se quedó pensativo. El hombre que tenía enfrente podría ser su padre. Y el ser adulto, no significaba que mejoraran las cosas.

-Te voy a dar un consejo. Vivimos en un mundo, en que cada día es una batalla. Hemos de afrontarla, llegue como llegue…Aprovecha cada momento, no lo malgastes en desahogar las penas con las copas. Ellas no cambiaran el mundo. – El día que quieras hablar, acércate.

-Gracias por el consejo. Me ha hecho reflexionar.  – Lo haré.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.