Tanya apenas se acordaba de su vida anterior. Habían pasado muchos años desde aquel día que era una simple campesina. Mientras lavaba las prendas en el río, empezó a cantar una de sus melodías. Cantaba con una voz que cautivaba a quien la escuchara. Un hombre, elegante y bien trajeado pasaba por allí. Se encontraba de paso, cuando oyó la voz de Tanya. El hombre se acercó a a ella,

—Tienes una hermosa voz —¿Cómo te llamas?

—Tanya —sonrojando

—¿Alguna vez te han dicho que tienes una voz preciosa? —pregunto embelesado.

—¿Quién es usted? —preguntó la joven

—¡Lo siento! — me llamao Eduard y soy compositor. Dirijo una banda de música al igual que ayudo a aquellos que poseen un talento especial a sacar la fuerza y su potencial. —Tú, jovencita, posees un don especial; tu voz. Podría convertirme en tu manager si así lo desearas y convertirte en una estrella de la música.

Fue así como tras hablarlo con los padres, aceptaron en que la guaira por el buen camino. Ellos eran campesinos, apenas tenían dinero para pasar el mes, a fuerza de trabajar duramente. Una boca menos para alimentar también les sería vital, además de que de esta forma su hija Tanya se labrara un futuro en la música.

Tanya pronto se convirtió, en la más joven de las estrellas. Con ayuda de Eduard, quien la ayudó a emprender un camino, rodeado de fama, glamour y poder. Empezó a tener guardaespaldas que la acompañaban, sobre todo en los festivales y sitios de aglomeraciones. Dejó de preocuparse por quien fue en su anterior para centrarse en el ahora y tal vez en un futuro, convertirse en una gran diva. Se había propuesto tantas metas, que había olvidado una. El recordar y conseguir el amor. Llegó un momento en que se había amado a sí misma que no recordaba que era el sentirse amada o amar a otra persona. Tan solo se amaba a si misma.

Cuando la fama disminuyó y otras voces más jóvenes ocuparon su lugar. Ella no lo consintió e hizo tripas corazón para que su voz fuera la mejor. Había olvidado que la voz angelical de niña cuando Eduard la oyó por primera vez, ahora se había convertido en una voz más grave de mujer adulta. Entonces se acordó de sus seres queridos que dejó en el pasado, por todo lo que había obtenido hasta ahora y por todo lo que deseaba. Deseaba ser amada y eso no lo conseguiría ni con la fama ni con todo el dinero del mundo.