El edificio quedó en penumbras. El apagón había afectado a a todos los pisos, excepto a uno. Desde la calle se podía apreciar la luz que provenía de la ventana del cuarto piso. Curiosamente el único de todos que no se encontraba habitado por nadie…Hacía tiempo que habían quitado el letrero de «Se Vende».

Durante el tiempo que permaneció en venta, nunca nadie llamó ni se interesó por él. Los vecinos, nunca sospecharon de okupas en su interior y los dueños nunca más tuvieron noticias algunas de interesados por él. Al tener que irse a vivir a las afueras, dejaron el piso totalmente vacío y también desprovisto de gastos de luz y otros consumos. Que hubiera luz era incógnita, pero el que fuera el único de toda la finca que estuviera iluminado, aún lo era mucho más.