Las sombras de la noche ocultaban el automóvil que se escondía detrás de unos apartamentos. Discreto, de color oscuro y silencioso. Estaba esperando el momento para hacerse ver. Sus cristales tuneados de negro, no dejaban ver quien se ocultaba dentro del vehículo.

Se podía percibir la respiración del conductor, ansioso e impaciente. Parecía saber a quien estaba esperando. Por la zona en que se encontraba, tendría que conocer a a la persona en cuestión, cerca de los bloques del edificio debía de residir.

Unas risas se oyeron a lo lejos. Provenían de la esquina cercana a donde el vehículo esperaba.

—Siempre me haces sonreír —eso me gusta de ti. le susurró una voz femenina a su pareja.

—Me gusta verte feliz, Teresa.

—¡Si pudiera escapar contigo lo haría ahora mismo! —suspiro mirando a su amado con nostalgia.

—Teresa, no lo pienses más. ¡Para qué estar con un hombre que no te desea! —exclamó.

—¡Te amo Vicente!

Mientras Teresa se despedía de Vicente. Con quien deseaba marchar desde hace tiempo. Aunque el miedo la paralizaba y siempre terminaba por retroceder, sabiendo que su marido, un hombre celoso por naturaleza, podría estar observándola. Siempre con ese miedo en el pecho que no la dejaba vivir tranquila. Con ese temor que era presa hasta que Vicente se cruzó en su vida y sus sentimientos fueron mutuos. Lo que empezó como una amistad, terminó en romance. Ambos se querían.

Cuando Vicente se había alejado lo suficiente unos faros de un coche negro, se encendieron, como dos ojos llenos de ira. Vicente oyó a Teresa chillar y fue corriendo a su auxilio. Teresa se encontraba al borde del pánico al ver a su marido, que se disponía a atropellar a Vicente.

—¡Apártate, Vicente! —chillo Teresa, despertando al vecindario.

Uno de los vecinos llegó a tiempo a llamar a la policía antes de el marido de Teresa, huyera. Por otro lado, Vicente sufrió un lesión en la pierna. La policía pudo llegar a tiempo. Detuvo al conductor y este estuvo con una orden judicial, en la que debía permanecer alejado de su esposa, ahora ex-esposa.

Teresa fue la que se alejó de todo lo que le había rodeado durante toda su vida. Solo estaba presente en la vida de Vicente. Ambos, no volvieron a a separarse nunca más.