A Sofía le sorprendió el mensaje en aquel momento, pero no pensó que lo olvidaría. Después de la ruptura de su último novio, con el que había convivido varios años juntos, había tomado la decisión de pasar una temporada desconectada de las redes, y demás tecnologías que sabía que no le eran de provecho, al menos en esos momentos. Por último, eliminó de su móvil la aplicación de citas, que es donde realmente conectó por primera vez con Rubén y bloqueó el último mensaje, que sin darle importancia alguna, bloqueó y eliminó rápidamente, sin tener en cuenta las consecuencias que en un futuro le podrían ocasionar.

Sofía empezó su nueva vida, regresando a vivir a su apartamento de soltera. Una noche de invierno la despertaron unos maullidos. Se levantó de la cama y abrigándose salió al callejón que tenía detrás de la casa. Agudizó el oído y cuanto más se adentraba en él, los maullidos se hacían más cercanos. Se encontró una caja de cartón en un rincón, donde cuatro gatitos recién nacidos, reclamaban atención. Sofía al verlos, los acogió y se los llevó a su casa. ¿Pero quien tenía el coraje de abandonarlos?

Con el paso del tiempo empezó a estudiar psicología, estudios que siempre había deseado formalizar pero que con Rubén no había podido terminar. En la academia conoció a muchos otros alumnos, con los que hizo una gran piña. Entre ellos, un chico llamado Matías, le había atraído desde el primer momento. Con el tiempo se fueron conociendo más a fondo hasta que lograron conectar químicamente como pareja. ¡Tenían tanto en común! –

Los domingos se quedaban en casa descansando. Matías se encontraba algo raro desde que Sofía le preguntó por su familia con ganas de conocer.

— ¿mi familia? —mis padres fallecieron en un trágico accidente de coche.
—¡Cuánto lo lamento, Matías! —exclamó
—Mi hermano es la única persona que tengo. Nos criamos desde niños en una casa de acogida, hasta que fuimos mayores de edad.

Tras una larga conversación entre ambos, decidieron invitar a su hermano. Matías no estaba muy convencido, pero al final de mucho insistir, Sofía se salió con la suya. Matías le dio un beso en los labios y se fue a la habitación contigua a hacer una llamada.
—Hermano, ha llegado el día.de que salgas de las sombras.
Sofía había ido a comprar cuando y el hermano de Matías se había adelantado. En el sofá ambos hermanos charlaban de sus cosas, cuando Sofía entró y la bolsa de la comida cayó al suelo.
—¡Sal de mi casa! — o llamo a la policía
—Sofía —te presento a mi hermano Rubén.
—¿Tu hermano? —este miserable. Me rompió el corazón.

—¿No leíste mi último sms? —en las sombras te perseguiré, prendido de amor estoy por ti.
—Eres un falso, Rubén. y mirando a Matias le preguntó ¿tu lo sabías?
—Aquí no hay nadie excepto nosotros —lo siento Matias. O tu hermano o yo. Rubén salió de la casa, sin poder acercarse a su exnovia nunca más, bajo una orden judicial que el mismo Matías se encargó de rellenar junto a Sofía.