Una sombra negra me persigue. Llevo casi toda mi vida llevando esta carga, de la que nadie me cree. Las veo por doquier. Ahí a donde voy las veo. Noto su presencia. Están por todos lados. Maldita sombra la que me atormenta. Te maldigo desde el día que tu presencia albergó mi ser. Eres la pesadilla hecha realidad.

Por culpa tuya, sí a ti te hablo, sombra oscura. Internada estoy, bajo la constante vigilancia de psiquiatras que no entienden ni pueden comprenderme. Mientras, tú, sombra oscura, te alimentas de mi, día y noche. Sedada me tienen de pastillas. Nadie puede verte, ni sentirte cómo lo hago yo. De alguna manera, te has apoderado de mi cuerpo, de mi ser.

Intento comprender si en otra vida fui una persona malvada y por ellos ahora has aparecido en esta vida, para atormentarme. Por las noches, a la madrugada, mientras duermo, es cuando oigo el crujir de la puerta abrirse lentamente hasta que mis ojos se abren y te ven, de nuevo. Te adentras en mi,. Mi cuerpo hace tiempo que dejó de pertenecerme, para ser poseído por ti.

Unos meses mas tarde, enloquecí, encontrada por unos médicos que me habían hallado con cortes en las venas.
Ahora soy yo la sombra oscura, que vaga por los rincones de las calles en busca de un nuevo cuerpo del que alimentarse.