Mi nombre es Sandy. Soy una guerrera de las tinieblas. Mi mundo es el de la oscuridad. He recorrido el mundo junto a mi fiel compañera; mi yegua, sin encontrar respuestas a mi naturaleza. Resido en la oscuridad desde la noche en que se me fue concedida la verdad. No hay cabida en otro mundo que no sea entre tumbas y lugares siniestros, sepultados por la húmeda tierra que voy arrastrando en mi largo caminar.

Siempre he sabido que era diferente a los demás. Que no pertenezco a este mundo. De seres miserables, me voy alimentando cada noche, saboreando su sangre, hasta dejarlos exhaustos y sin vida. Desde la noche en que me encontré por vez primera al hombre las tinieblas.

Mi mente recuerda, como si fuera ayer, como gracias a el, encontré la verdad de mi forma de ser. De mi forma de vida. Tan distinta a la cualquier otro mortal. El primer mordisco me devolvió los poderes que me fueron arrebatos al nacer. El segundo; entró en mi mente ofreciéndome la verdad de quién era en realidad. El tercero y definitivo; me ofreció la inmortalidad. Después de aquél mordisco, me convertí en lo que siempre había sido.

Era la hija perdida de la dama de las tiniebla. Mi misión; encontrar a mi madre en el caminar de la oscuridad. Tenía ahora mis poderes, de nuevo. Arrebatados al nacer por la furia de otros a los que por el camino pensaba derrotar. Tenía un gran camino que recorrer, después de que mi padre me confiara la verdad a través de la mente. Mi misión en estos momentos es encontrarla. Saber la verdad sobre su paradero. Tal vez, ella me esté buscando o tal vez me dé por muerta. Mientras me encontraba enterrada bajo la tierra, encontré las respuestas a la verdad que antaño se me habían ocultado.

Vengo de un mundo de tinieblas. Mis ropajes ensangrentados están. Detrás de una máscara me escondo, todos me dan por muerta, después de enterrarme viva, He cabalgado días y noches con mi único aliado. Mi destino, regresar y proclamar venganza a todos aquellos que me quisieron ver muerta. Dudan de que todavía sigo con vida. Creen que no pude sobrevivir. Ha llegado mi hora. La hora de la verdad, en que pueden empezar a temblar. La pesadilla no ha hecho más que empezar. Por las noches vuestros corazones van a dejar de latir.

He regresado con más energía y con sed de vengarme de todo aquel mortal que se me cruce en mi camino. ¡Temed, Temedme!. Cada uno de vuestros corazones dejará de latir uno a uno por la noches, empezando por aquellos que me enterraron para evitar que la verdad saliera a la luz. Para que no supieran de donde venía ni quien era. Ahora os toca sufrir a vosotros. Seres de esta tierra, insignificantes a mi gran poder. Os habéis ganado mi desconfianza y ganado el temer por vuestras vidas. Os haré morir lentamente, para poder ver el sufrimiento y la agonía de vuestra muerte e vuestros rostros.