Barbara y Felipe habían conseguido adoptar a un niño, llamado Johny. Pasado un mes, llamaron a la puerta;
Había dejado una caja de cartón en el portal . En su interior se hallaba un gatito.

—¡Felipe, ven, corre!. —
—¡un gato!. —¿De dónde ha salido?

—No lo sé. Alguien lo ha dejado aquí. Pero, mira que ricura.
Al entrar, el minino saltó de la caja hasta acercarse donde estaba Johny. Johny lo miró y cuando estuvo a punto de acariciarlo… Felipe cogió al chico en brazos. Entonces se puso a llorar con fuerza, hasta que Bárbara le dejó acariciarlo. En la caja una carta asomaba para ser leída.

Querido Jonny,

“Soy tu tía Dalia, hermana de tu padre y como deber mío te entrego a “Topal”.
Provienes de un pueblo de la India, seguramente cuando seas mayor te preguntaras quién eres y quienes fueron tus antepasados, antes de que te adoptaran.
Tus verdaderos padres son Haquira y Hejó. Tu madre era una hermosa mujer, morena con los ojos grandes y tu padre era un hombre fuerte, alto. Eran felices, más sabiendo que pronto ibas a nacer.

Tu padre por circunstancias de la vida murió apenas pocos días de tu nacimiento. Como te he dicho tu padre era un hombre fuerte, pero en esta ocasión no fue lo suficiente con el oso que quería cazar y entregar a tu madre en compensación a tu llegada al mundo.
Cuando tu madre recibió la noticia se derrumbó. Rompió a llorar durante días amargamente. Se vino abajo, no podía más. Apenas te mantenía. Y así permaneció en la cama hasta que por desgracia también le llamó la muerte.

El motivo por el que te entrego a Topal es por la siguiente causa. Topal no es un simple gato. En nuestro pueblo, cuando se concibe a un hijo, también se concibe a un animal, en tu caso Topal.
Topal no es más ni menos que tu hermano gemelo. Lo que le pase a él, te pasará a ti. Te pido por favor que cuides de él, como él te cuidará a ti.