Mi nombre es Vera. Pertenezco a dos mundos distintos, con dos personalidades opuestas. Hija de un ángel y de un diablo. Creo en el bien tanto como en el mal. Mis leyes son únicas e inigualables. Me quieren en todos lados como en ninguno. Soy mitad ser de luz, como mitad ser de oscuridad. Vivo en mitad de dos entidades tan opuestas, que ni en el completo infierno ni al final del cielo puedo acceder. Pertenezco a dos mundos, entre dos mundos habito. Única en mi especie. Me quieren como me odian. Me desean como me rechazan.

Dos alas me fueron otorgadas al nacer, una de cada color. Una pertenece al bien la otra al mal. Ser y no ser. He bajado a la tierra para hacer un mundo en el que el bien y el mal se fusionen. Así como lo hicieron antaño mis padres. Seremos diferentes a nuestra especie pero mi propósito es que tanto la bondad como la maldad lleguen a fusionarse para de esta forma, formar una nueva creencia.

Una nueva dimensión donde se acepten a ambos por igual. Una nueva generación ha nacido. No existirán límites entre el amor entre un ángel y un diablo. Tal vez y digo tal vez sea una forma en que exista un mundo en que el bien y el mal dejen de ser opuestos para fusionarse entre sí. Una nueva jerarquía nacerá y de ellos nosotros seremos los creadores.