El dolor interior que un escritor puede sentir al escribir. La sensación de opresión en el pecho. Jason se encontraba sentado en su mesa de trabajo, con varios libros escritos por el, esparcidos por la mesa. Una hoja en blanco a la espera de ser escrita, un nuevo comienzo de un libro que marcaría su existencia, su vida.

Sabía que tenía un duro y difícil camino que recorrer. «Alma de escritor». Así se titularía. A diferencia de los demás, sabía que este libro no sería como cualquier otro. Simplemente lo sabía. Su vida entera, estaría escrita en sus páginas. Había decidido dejar su alma entre líneas, reflejando su existencia en este mundo.

No lo escribía por ganar dinero, ni porqué fuera un éxito entre sus ventas. No. Lo escribiría con el corazón. Dejando constancia de una vida dura, repleta de baches en el camino. De barreras que tuvo que saltar hasta lograr el éxito de su felicidad. Pero recordar los malos momentos vividos le hacía arder su alma. Sabía lo que duro que iba a ser, pero no existía nada imposible.

Quería dejar a sus hijos y nietos una parte de su alma, de su existencia terrenal para cuando el ya no estuviera en este mundo. Para que supieran que la vida no es del color que la pintan. Que el coraje y la valentía deben siempre permanecer en uno mismo.

Alma de escritor, como su nombre indica.