Icono del sitio El Rincón de Suenminoe

La última parada a la nada, by Neus Sintes

Anuncios

Era la primera y sería la última vez en que viajaría en tranvía. Mi hermana, había dado a luz a su primogénito del cual yo era su madrina. No podía fallar. Siempre me había considerado una persona puntual a las citas y casi nunca había llegado tarde a ninguna. A diferencia de mi hermana, ella se había casado con un hombre de negocios y nunca le faltó un centavo. En cambio, yo seguí viviendo en el pueblo donde había crecido y conocía tan bien a mis vecinos como al que más adelante se convertiría en mi futuro marido.

Subí al tranvía y me senté cerca de la ventanilla para admirar la belleza del paisaje. El cansancio se apoderó de mi ser y apoyada en el respaldo, junto a a mi única maleta de viaje, quede sin darme cuenta dormida. Las horas fueron transcurriendo, hasta que desperté al notar que el tranvía se había parado.

Abrí los ojos y parpadeé dos veces al ver que en el interior no había nadie. Todos los demás pasajeros habían bajado a sus destinos. Fui, asustada, a la taquilla del maquinista, toqué con los nudillos en su recámara y nadie contestó. Abrí lentamente la puerta y no había nadie. Estaba sola en la última parada, sin maquinista ni nadie que pudiera decirme donde me encontraba.

Salí al exterior y mis ojos vieron que me encontraba rodeada de un una zona desierta. La brisa despeinó mis cabellos hacía un lado, y mis ojos vieron el pánico al que me tenía que afrontar. El terror se apodero de mi, sin saber hacía donde ir, cuando todo lo que veían mis ojos era un desierto, todo inhabitado, sin ninguna casa a la vista, sin ningún ser humano, más que yo. Sola, sin nadie a quien pedir ayuda.

Salir de la versión móvil