Lo que en principio empezó como una relación de amistad, en ella surgió algo más profundo, más intenso. Sentimientos enterrados surgieron a la superficie convirtiendo la relación en algo más que una simple amistad. El amor flotaba en el aire, en el ambiente que respiraban. Desde el día en que sus corazones se encontraron, no hubo secretos, no hubo más soledad que los rodeara. Por ese motivo, Dunia ofreció a su corazón que Dereck y ella se dieran la oportunidad de convivir juntos. Un paso más en su relación.
El fin de semana había llegado y querían aprovecharlo al máximo. El día amaneció espléndido y decidieron ir de excursión a alguna montaña, cuyos paisajes del color verde ofrecían el color de la esperanza.
— ¡Qué buena idea has tenido! — exclamó Dunia mirando con ojos de enamorada a Dereck
—Por ti, hasta la estrella más alta sería capaz de alcanzar— respondió Dereck, sellando los labios de su amada con un beso.
Pasaron todo el día gozando de la naturaleza. Observando con otros ojos los impresionantes miradores que a cada punto solían encontrar. No dejaron de hacerse fotos el uno al otro y de sentir cómo la felicidad les rodeaba. Todo estaba perfecto. Hasta que el sol se fue escondiendo y decidieron emprender el camino a casa.
Dereck percibió que aunque la relación iba bien, había algo que su novia le escondía. Uno de los cuartos siempre permanecía cerrado. Pensaba en ello mientras terminaban de colocar y organizar las cosas que habían utilizado para hacer pic-nic, cuando la mirada de Dereck se cruzó con la puerta que sellada bajo llave permanecía.
No se había atrevido a preguntar a Dunia, para que no se disgustará. Pero, ahora era él, el que empezaba a estar dudando de si realmente le era fiel a su relación. De si en verdad, no le escondía nada, o por el contrario, le ocultaba algo que por motivos desconocidos, no quería que él supiera.
—Dereck ¿te encuentras bien? —le preguntó Dunia, al verlo tan pensativo.
—Lo estaría.—respondió secamente mirándola a los ojos. —¿Hay alguna cosa que me estés ocultando? —redirigiendo la mirada hacía la puerta cerrada.
—Sabía que este momento, tarde o temprano llegaría —respondió con un hilo de voz.
Pesadamente se sentó en el sofá y sus labios empezaron a relatarle lo que en realidad le ocultaba. Dereck, se sentó a su lado y la escuchó, sin interrumpirla.
—Desde que mi padre no está. No dudé en guardar todos sus pertenencias. Las pocas que conservaba. No sé cuándo regresará de la cárcel, así que..— suspiro— Decidí guardar toda sus cosas para cuando estuviera de vuelta. No te lo tomes a mal. A fin de cuentas, esta sigue siendo también su hogar. Debí contártelo, lo siento. Lo único que no quiero es que tengas dudas acerca de nuestra relación.
—El que lo siente soy yo —No debí dudar. Y menos de ti, cariño.— le respondió Dereck.
—Dereck, no habrá más secretos que ocultar entre nosotros. — le susurró Dunia, mientras se abalanzaba a sus brazos.
Había sido un día largo y ambos estaban cansados. Demasiadas emociones habían sucedido a lo largo del fin de semana. Lo finalizaron tranquilos. echados en el sofá, mientras en el calor del hogar, veían tranquilamente una película, acompañados de palomitas.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.

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