Un velo cubría su mente y sus ojos, para evitar enfrentarse a la realidad de la que estaba presa. Vivía lujosamente en una gran casa de dos pisos, junto a su marido. Tenía como esposo a un hombre trabajador, un hombre de negocios. Desde que le habían subido el cargo a director, se pasaba el día de viaje, ignorando lo que su mente sospechaba y que no quería creer.

Lana, su nueva administrativa era una mujer de ideas firmes y muy segura de sí misma. Lana siempre le acompañaba en sus viajes de negocios. Los viajes de negocios se hicieron de cada vez más frecuentes, así como las largas reuniones que duraban hasta largas horas de la noche. El sonido de las llaves, al abrir la puerta eran el aviso de que había llegado.

Al entrar besaba a su mujer, mientras ésta podía oler el perfume de su amante. O percibir el visible mordisco que en su cuello le había dejado. Muchas veces prefería quedarse en la cama, hacerse la dormida, aunque estuviera despierta, para no tener que ver lo exhausto que venía de sus reuniones, aquéllas que se alargaban más de la cuenta.

Su mente, ignorante vivía en un pozo sin fondo. Por un lado sabía que su esposo le estaba engañando, por otro la ignorancia le hacía ocultar lo que en realidad estaba ocurriendo. Vivía en una mentira, su vida era una farsa. Su rostro era una máscara de maquillaje en el que sus ojos estaban cegados por la ignorancia que rondaba su mente. Sabía que era mejor ser ignorante, a afrontar una realidad de la que no tenía fuerzas para poder luchar contra ella.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.

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