Amor, te haces llamar. Te presentas ante mi como un sentimiento que, al parecer deseas que empiece a sentir. Eres la fuerza, que haces que las lágrimas se conviertan en sonrisas. Tu energía hace vibrar mi cuerpo de alegría y bienestar.

Siento un cosquilleo en mi interior, luego me haces saber que eres tú, Amor, quien tienes el poder, de que mi felicidad cambie desde este momento.

Nunca había conocido ni sabía cómo era el sentimiento llamado Amor, hasta el día que empecé a sentir cosquilleos, mariposas en el estómago flotar. A la mente me vinieron conversaciones con mis amigas de hace años atrás, que cuando éstas estaban enamoradas, sentían lo mismo que en estos momentos estoy teniendo…

¿Amor?, ¿Quién eres?, Empiezo a sentirte, a amarte y todavía no has aparecido ante mi. Con el tiempo comprendí que para saber amar a alguien, había que saber amarse a sí mismo primero. Entendí que un sentimiento no se ve, sino que se siente. Mi misión era saber amarme a mí misma, antes de emprender el viaje al amor, en compañía de la llamada «media naranja», aquella persona o compañero que sería el que me acompañaría en este viaje llamado Amor.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.

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