¡Cuantas veces me pregunto porqué tuviste que cruzar el umbral!. Te llamé desde la distancia. Suplicando que no nos abandonaras, que no me dejaras sola en esta vida.  Pero mis palabras se las llevó el viento. Poco a poco fuiste subiendo las escaleras que traspasan el umbral. Aquel umbral, que peldaño a peldaño ibas subiendo, sin mirar atrás, atraído por una fuerza superior.

Sé que hacía tiempo que vivías entre las sombras, poco a poco te alejabas de la llamada vida, para emprender un nuevo camino hacía la luz. Aquella luz Divina que te llamaba en silencio por tu nombre. Cuando el cielo se tiño de oscuridad y las primeras gotas de lluvia empezaron a caer, supe que era una señal.

Te miré a los ojos por última vez y no hubo palabras, más que lágrimas surcando mis mejillas. Te habías ido definitivamente. Tu cuerpo había abandonado este mundo. Derramé todas aquellas lágrimas contenidas, durante tanto tiempo, hasta que un destello de luz, filtrando por la ventana, me indicaba que tu alma había abandonado tu cuerpo. Tu presencia seguiría en mi. Entre dos mundos.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.