Iván, se había convertido en escritor independiente. Emprendió el camino hacía la escritura, en la adolescencia. En esa época fue cuando empezó a dar sus primeros pasos. Sus primeros borradores, que en su libreta iba anotando, fueron cobrando vida.

De niño, siempre había sido un niño de carácter solitario. Llegó a creer más en la confianza de los libros, que en la de su vida misma. Su adolescencia no es que hubiera sido fácil, más bien al contrario. Pero con las letras, llegó a crearse su propia universo paralelo, por así decirlo.

Muchos fueron, sobre todo su familia, a medida fue creciendo y madurando, que constantemente le decían que debía estudiar y dedicarse a cosas más útiles que le aportaran un beneficio mayor, que el simple hecho de escribir. La gente no le entendió nunca.

En su madurez, había seguido escribiendo. No se había casado ni tampoco tenía hijos a su cargo. Era un hombre soltero con solo la compañía de su preciado ordenador portátil, que llevaba consigo a todas partes. Un día, decidió lo que que debió hacer mucho tiempo atrás.

Dejó su casa en donde vivía de alquiler y emprendió un nuevo camino. En una nueva dirección. Sin mirar atrás, cogió las llaves de su coche y emprendió el rumbo a un nuevo destino en su vida. Una nueva vida. Tras conducir varios kilómetros, llegó a un escondido Hotel, que se encontraba lejos de la civilización. Arriba, en las montañas, donde el aire puro de la naturaleza, se podía respirar.

Preguntó si quedaba alguna habitación libre y el conserje le afirmó de que quedaban libres algunas. Cuando el conserje le ofreció las llaves, en su interior albergaba un nuevo sentimiento a su nuevo hogar. Aquellas llaves que conducían a la habitación, también le llevaban a su nueva vida. Esas llaves, eran mucho mas poderosas de lo que el conserje podría haber imaginado.

Allí residía gente que se había que se había ido a vivir para meditar, otros para alejarse de los ruidos de la gran ciudad…
Aunque compartían diferentes preferencias, tenían una cosa en común. Vivir en una comunidad, donde residiera la paz y la armonía y sobre todo; el respeto.

Allí la gente se respetaba e Iván pudo empezar a escribir lo que siempre había sido incapaz de escribir.; empezar a escribir su biografía. Lo más difícil y complicado de escribir, después de haber escrito varios relatos, nunca pudo atreverse a escribir, lo que ahora iba a proponerse. Se propuso intentarlo.

Mientras el el aire húmedo y fresco de las altas montañas poco a poco iba calándose en sus huesos. Aunque, la verdad, es que no le molestaba. Le era agradecida esa brisa, fresca y dulce a su vez. A su derecha la chimenea esperaba para ser encendida. Las llamaradas al echar los troncos, empezaron a hacer su efecto.

Iván no necesitaba más en su vida. Sentía que lo tenía todo. Un hogar en las montañas junto al calor que emanaba de su habitación. Ahora, A teclear.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.