Aún es de día. Siento la los rayos de luz en mi piel. Mientras mi mente divaga, pensando en la noche. Deseos de volver a encontrarte, deseos de volver a amarte.

Separados por el día y la noche. Malditos, hechizados por el encantamiento en que los Dioses nos quisieron distanciar. ¿Qué pecado cometimos?.

Si amarnos en silencio es pecar y por ello nos distanciaron el uno del otro. Entonces, prefiero vivir en las sombras, que ver a mi amado sufrir en la soledad de la noche.

Bajo el árbol de la vida, me siento a pensar. Hablo en silencio a mi otra mitad, que sé que me escucha, aunque sea bajo las sombras de un sufrimiento, que a mi, estando bajo la mirada atenta del sol, me destroza el alma.

Dioses del más allá, vosotros que nos castigasteis con vuestros poderes sobrenaturales – ¡Decidme un motivo, uno solo, del por qué!. – Siempre proclamando la mismo y en cambio, ante mi desesperación, recibo siempre la misma respuesta. – La nada – Una respuesta en vano.

Prisioneros por amarnos, esclavos por demostrar una pasión, que nadie más que yo y el nos juramos.

Me despido; hoy es el último día que veré la luz del Sol. Voy a traspasar al otro lado. Donde la oscuridad me aguarda y con ella, mi amado. Prefiero morir en el intento, que haberme quedado de brazos cruzados. A los Dioses les daremos una lección.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.