Allí estaba Mina, en el campo de disparo. Era la única mujer que teníamos como compañera. Su sensualidad y belleza nos dejaba embelesados. Me encontraba observándola con esa aire de mujer segura de sí misma y fuerte. Tenía rendido a cualquier hombre que se le cruzara en el camino. De mirada fría pero cautivadora, sabía seducir con su cuerpo, como nadie.

De curvas bien esculpidas y glúteos fuertes, marcados por sus pantalones ajustados. Apretaba el arma, con firmeza. A cada disparo, su figura se contorneaba su cuerpo, de forma tan sensual que tuve que retirarme. Mi miembro se había endurecido.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.