Intentando comprender qué tienen los libros de lectura, que cada vez que cojo uno de ellos, de la biblioteca, me transportan a mil lugares distintos y situaciones diferentes. Ahora mismo, me encuentro tumbada en la playa, sintiendo el calor en mi cuerpo.

A mi lado una naranja y un libro. De repente, alguien me toca en el hombro. Me sobresalto. Sumergida en el libro estaba.

-Perdón , señorita – me avisó la señora de la biblioteca

-¿Si….? – dije ensimismada. Devolviendo mis pensamientos y mi mente al mundo presente.

-Su hora ha terminado. – mirando con sus ojos desafiantes, a través de sus gafas.

No me dejó opción. Intenté convencerla de que me dejara un rato más. De esta forma seguiría en mi mundo, en ese mundo del cual ahora venia la mejor parte de libro. Pero no lo conseguí. Tuve que marchar, dejando el libro a medias, regresando a un presente muy diferente. Afuera, soplaba el viento y unas gotas diminutas indicaban que llovería.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.