Tus labios rojos, siempre saben a golosina, al besarlos. Saben a todos aquellas golosinas que contenían azúcar, que mis padres, de niño, me tenían prohibido probar, o al menos consumir.

Mi adicción al dulce continúo, hasta que te vi por primera vez. Las golosinas que escondía en el cajón de mi habitación, se convirtieron, por las noches, en los sueños en los que tú aparecías.

El consumismo que tenía hacia las chucherías fue disminuyendo, a raíz de tu presencia. Hasta que tras muchos meses de larga confianza, dimos el paso. Me atreví a probar la golosina más preciada de tu rostro. Tus labios. Esos labios rojos que siempre te solías pintar, con un toque de base que relucían bajo el sol.

Tú eres mi golosina. Cada vez que te beso, estoy saboreando tu dulce sabor a fresa, que me transporta al lugar donde habitan todos los sabores que saben a dulce. Nunca descansaré de besarlos.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.