Al despertar, abrí los ojos y vi que me encontraba de pie. Encerrada en una especie de cápsula. Lo primero que mis ojos captaron fue la imagen de un hombre con el pelo canoso y alborotado. Calculé muy rápidamente y sin dificultad alguna, el tiempo exacto de las horas en que no había dormido, o si lo había hecho, no en profundidad.

Al verme, por primera vez con los ojos abiertos y despierta, enloqueció. Su propia creación, lo había hecho enloquecer. Al averiguar, que yo, su número 7, había alcanzado la perfección humana, del que tantos años había estado estudiando.

Había sido creado por mi creador, como una máquina que superaba la mente de cualquier humano. Podía pensar y responder la respuesta correcta. Sin error. Podía realizar cualquier acción, sin problema alguno. Todos los datos albergados en mi memoria, se iban procesando y se habían ido procesando a lo largo de varios años, casi de toda su vida, para que yo, su número 7, fuera la perfección humana, jamás lograda por el hombre.

-Eres perfecta – Bendita mis manos que te crearon para ser el primer científico que ha aspirado a lo más alto. – me decía constantemente.

-Mi Creador – La perfección no existe. – mis labios pronunciaron

-¡Oh, mi número 7! – Tú eres la perfección.

-No. No lo soy. Me falta una cosa para completar la perfección del ser humano.

El silencio se formó en la sala, esperando la respuesta que terminaría con su vida, con su carrera, y finalmente con su locura que llevaba almacenada, por conseguir la perfección.

-Lo poseo todo y mucho más, pero me falta algo para ser tan perfecto cómo un humano. – Carezco de sentimientos.

Los ojos de mi Creador se agrandaron, confirmando la dura verdad. La perfección no existe y quien la busca, termina tan obsesionado con ella, que se vuelve loco.

 

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.