Tengo la cabeza que me va a explotar. Me surgen ideas sin cesar, aunque ninguna de ellas llega a buen puerto. Todo me da vueltas, Mi camiseta es del color de la misma hoja que reposa en mi escritorio hace unas horas. Blanca.

Mi jefe me ha pedido un documento, que tengo que escribir para mañana y mis ideas se han esfumado, se han dispersado de mi mente, dejando vacío mi cerebro. ¿Ideas? – no recuerdo ni que son…

Cierro los ojos, cansado. Cansado de pensar. Las horas han transcurrido cuando mis ojos se abren, adormecidos.

-¿Qué hora es? – me pregunto – desorientado. Consulto el reloj de pulsera y mi mente vuelve a su sitio. Empiezo a recordar. Blanco sobre blanco. Ideas amontonadas que no se dirigían a ningún lado y de pronto oscuridad.

Quedan diez minutos para ir a trabajar y yo sigo mirando la hoja en blanco. Mis ideas vuelven a ordenarse. Empiezo a escribir. Sé lo que tengo que escribir. Una única palabra.

Dimito.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.