Sonia o debería decir Ingrid… Ésta es la historia de cómo Sonia, una gran especialista en su trabajo como médico, echó su vida por la borda, cuando se obsesionó con su compañero de trabajo, Francisco. Lo empezó a amar y quería que solo tuviera ojos para ella. Su obsesión, empezó a llevarla por el camino de los celos y de la locura, hasta llegar a perder su propia identidad.

Por otro lado, Francisco empezó a notar cambios en el comportamiento de Sonia, que le indicaban que quería ser algo más que meros compañeros de trabajo. Francisco intentaba evitar comentarios o supuestas insinuaciones sugerentes por parte de Sonia.

-Sonia, por favor… – le suplicó – deja de insinuarme con gestos y miradas, que anhelas de mi.

-¿Por qué me dices esas cosas? – le preguntó – sorprendida

-Mira Sonia. Por tu forma de actuar de estos días, deduzco que te atraigo… – ¿me equivoco?

-No. No te equivocas, Francisco. Te deseo, más de lo que tú te imaginas. Deseo que seas más que un compañero de trabajo. Te deseo a mi lado, te imagino en mi cama, al despertar.  – Esa es la verdad. La verdad es que te quiero y deseo que seas mío. – ¿satisfecho?.  – le confesó.

-Sonia, no te reconozco. – respondió lentamente.

-Yo, más que nadie te conozco. Nadie te amará más que yo.

-Sonia, deberías saber que estoy saliendo con otra mujer. Y es con ella con quien quiero pasar el resto de mi vida. Es a ella a quien amo.

Sonia enmudeció y contrajo sus facciones ensombrecidas en su rostro, ahora más pálido por la fuerte confesión de Francisco. A raíz de entonces, empezó a observarlo a hurtadillas, mientras se reunía a la salida del trabajo con la mujer que le había mencionado antes. Era una mujer de facciones morenas, ojos castaños, con un sonrisa radiante, que enamoraba a cualquiera. Mientras los observaba, escuchó como la llamaba por su nombre; Silvia. Cada día a la salida los veía, como se besaban y se iban juntos, agarrados de la mano.

En la mente de Sonia, solo pensaba en una cosa: en cómo vengarse. En terminar con la felicidad que rodeaba a Francisco, en compañía de esa mujer llamada Silvia. Por el camino, Sonia se cruzó con una organización mafiosa, llamada la «Mano Negra».

«Mano Negra» era una asociación secreta que conocía como filtrarse y contactar con los políticos y demás personas de alto cargo y poder. Poder, sobre todo poder. Tenían el poder de contactar con personas que podían tener acceso a información privada. Nada para ellos era imposible. Desde espionaje, hasta cambiar la vida y terminar con ella de quien fuera su enemigo. Pero a veces, infiltrarse en estas mafias, también desean algo a cambio

Sonia les contó lo sucedido y el motivo de su venganza. A cambio de terminar con la felicidad de la pareja, Sonia tendría que desaparecer del mapa.

-¿Estas dispuesta a llevar a cabo esta venganza? – le preguntaron

-Sí. Estoy dispuesta a lo que sea. – dijo con voz muy convencida.

-¿Hasta a perder tu identidad? – le preguntaron.

Sonia sopeso por un momento la pregunta, aunque terminó por aceptar. A cambio de terminar con Silvia, Sonia dejó de existir, convirtiéndose en otra mujer. Cambio su identidad por otra. Ahora su nombre era Ingrid, una mujer distinta a la que fue. El poder le corría por las venas. Las ansias de más le cegaron los ojos, convirtiéndose en la mujer que es hoy.

La «Mano Negra», no consiguió dar con Silvia y Francisco, ya que por motivos personales, se vieron obligados a salir del país y emprender un nuevo viaje juntos, junto con una vida más sana y saludable, que no tuvieran que verse enfrentados por situaciones difíciles.

Sonia, al no poder llevar a término su plan. Con el tiempo se arrepintió de ser ahora Ingrid. De querer y no poder regresar a su identidad que le fue eliminada, por decisión propia. Desear ser la Sonia que sabe que no existe, la que dejó de existir, para desear el poder de la venganza, en la cual fracasó.

Querer y no poder. Arrepentirse y saber que no tenía marcha atrás. En los archivos nunca nació ni existió ninguna Sonia. Su vida anterior no consta en ningún lado. Como Ingrid nació y como Ingrid debe existir y ser.

Su obsesión por Francisco y el hecho de no haber podido terminar con Silvia, la llevan a la locura.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.

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