Su vista, nublada, por las lágrimas derramadas, tras perder a su marido. Hacían de María una mujer vulnerable. Ella, que siempre había sido una mujer decidida, emprendedora y valiente. Ahora, sentía un vacío en su interior. El tacto de sus yemas recorrían cada rincón de la casa, con el que recordaba haber compartido todos aquellos momentos felices.

Aún podía oler el aroma que dejaba impregnado su ser, su esencia. Por las noches, en su mesita de noche, reposaba una fotografía de ellos juntos. El marco, cuyo tacto era el de un marco fino y metalizado, pero resistente. Una fina línea se dibujó en sus labios, cuando se percató del gusto por las corbatas que solía tener.

Tenía que ser fuerte, en esta vida. Lo haría por ella y por su amado. Desde el cielo, el querría que lo fuera. Besó la fotografía y cerró los ojos para reponer fuerzas para el día siguiente.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.