Se me erizó la piel al oír cantar al gallo en la noche. Aún no era la hora en la que suele cantar. Solo podía significar una cosa. Cuenta una vieja tradición, que el canto del gallo, espanta a los seres malignos de la noche; diablo, brujas y fantasmas.

El gallo que canta después de la medianoche, canta, mandando de regreso al infierno a todo tipo de ser. Esta vieja tradición proviene de las épocas en que la oscuridad era temida.

Y, nosotros, los campesinos, aún creemos en esa leyenda.