George se encontraba junto a la ventana, pensativo. En sus manos, reposaba una carta, que había leído un par de veces. Desde entonces, su rostro fruncido, denotaba preocupación. Su madre, le había escrito, reclamando todos esos años en los que, internada por drogadicción. Estaba recuperada. Quería recuperar el tiempo perdido.

George decidió hablar con su padre, quien con los años, en los que su mujer estaba interna. Empezó una nueva relación, llegando a contraer matrimonio, con su nueva esposa. Jennifer, madre de su hijo, Gerorg. Formaba parte del pasado.

-Padre – ¿podemos hablar? – le preguntó su hijo con la carta en las manos.
-Por supuesto, hijo – ¿Qué es lo que te preocupa? – preguntó mirando la preocupación en el rostro de su hijo.
-Mi madre me ha escrito – respondió nervioso.
-¡Que! – exclamó su padre – eufórico. – ¿Qué es lo que quiere? – respondió
-Padre – Quiere recuperar el tiempo perdido. Conmigo. – Porque quería tu consejo.

Su padre, meditó sobre cómo decirle las cosas, sin que le hirieran. A pesar de que su hijo se había convertido en un gran hombre. No estaba seguro de si sería capaz de entender que el tiempo perdido con su madre, había desaparecido.

-Hijo – tu madre se condenó ella sola.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.