La alarma resonó en la estación de bomberos. Salí corriendo, escaleras abajo, junto a mis compañeros de trabajo. Nos dispusimos a ir en la dirección prevista. La casa de la calle 321, estaba en llamas.

Un vecino, avisó del incendio. No sabíamos si había o no personas en el hogar.
En cuanto llegamos, preparamos los extintores. Mientras mis compañeros apagaban el fuego, me adentré en la casa, en busca de supervivientes.

Un grito de auxilio, hizo que activara todos mis sentidos. La voz de una mujer, atrapada. Eché la puerta abajo y la agarré con todas mis fuerzas, rescatándola.