Había estado lloviendo durante toda la noche.  El sonido de pisadas de unas botas de lluvia, me hizo despertar de mi guarida. Digamos que yo, era un trotamundos, y me encontraba sin apenas dinero para ese entonces, para pasar la noche en un hostal. Mi única vía de escapar de la tormenta, era refugiarme, gracias a una pequeña guarida que encontré por el camino.

Oí de nuevo las pisadas, podían seguirse con el rastro de unas piedras grises, manchadas de barro, que por el camino se hallaban. El cielo seguía nublado. Podía volver a llover en cualquier momento. Pero la curiosidad me llevó a presenciar un espectáculo para el cual no estaba preparado. El miedo me invadió cuando mis oídos oyeron una bala perdida, en el silencio de la noche oscura y fría.

Las huellas se terminaron en el acantilado. Donde para mi sorpresa vi a un hombre corpulento, fornido, de complexión robusta que llevaba en las manos el revolver del que todavía, salía un poco de humo, de haber disparado. Se me erizó la piel. Nunca había presenciado, ni me había envuelto en una situación parecida.

Pude llamar a tiempo a la policía, y darles las coordenadas de donde me encontraba, antes de ser golpeado y caer contra el suelo.

-Señor, señor… – Una voz lejana resonaba en su mente.

-No despierta, todavía – se tocó la barbilla el comisario

-¡Se esta moviendo! – Gracias a Dios, ha recobrado el conocimiento

-¿Donde estoy?, ¿Qué me ha pasado? – preguntó asustado

-Se encuentra a salvo – respondió el comisario – ofreciéndole un vaso de agua fresca.

-Gracias a usted, el malhechor está entre rejas.

Una vez en comisaria le explicaron lo sucedido. Había quedado inconsciente tras la brusca caída, pero gracias a él pudieron atrapar al malhechor por las coordenadas dadas a través del móvil.

-Tengo una pregunta antes de que se marche – ¿Qué hacía por esos parajes, en plena tormenta, a altas horas de la noche? – le pregunto dubitativo

-Comisario – soy un trotamundos. – encogiéndose de hombres. Un día de estos tendré que sentar la cabeza, pero todavía la vida no me ha dado los valores para quedarme en un sitio estable.

-Entiendo. Bueno, si decide quedarse por aquí, aunque sea un tiempo, usted ya sabe. – le miró con complicidad.

-Muchas gracias, comisario.

 

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.