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El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

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Atrapada en su locura, by Neus Sintes

Porsuenminoe

Oct 26, 2020

Desde el trágico accidente de coche que padecieron sus padres, Mery fue conducida a un hospital psiquiátrico.

La condujeron hacia unas puertas que se abrieron de par en par, ofreciéndole la bienvenida al “Centro psiquiátrico” del cual nadie había salido jamás.

unos altos y grandes barrotes protegían la entrada. La puerta crujió al abrirse para dejar pasar a las monjas acompañadas de Mery, mientras a sus espaldas el crujir de la puerta  se oyó cerrar para siempre.

Mery levantó la mirada, aún nublada por las lágrimas derramadas. Se hallaba ante un enorme y antiguo edificio de tres metros de altura. Custodiado por la presencia de rejas y telas metálicas en las ventanas. Donde en alguna de las ventanas se encontrarían las celdas de aislamiento. Grietas abiertas en un muro de silencio y cemento.

Un largo y estrecho pasillo se abrió ante sus ojos. A cada paso que daba veía niños como ella, hombres y mujeres desconsolados, miradas de pánico y miedo…

-Mery, ¿tus padres como murieron? – le pregunto el médico. Mientras rozaba con suavidad aquellos senos que se iban desarrollando

-murieron en un accidente de coche – respondió

-Mi querida niña, no fue así – prosiguió el medicó – mientras la observaba.¡Tu los mataste!.

-¡No es verdad! – dijo la niña, exaltándose.

-Lo lamento. Es así. Recuerda, los empujaste a la carretera y por tu culpa los atropellaron y ya no están vivos.

-¡No! sollozo – yo no pude hacer eso.

-Mi niña, mi dulce Mery. – lo hiciste. Por eso estás aquí.

A partir de ese momento la locura empezó a desarrollarse en la mente de Mery. Incapaz de comprender que ella matara a sus padres. Recordaba el accidente, la carretera, la muerte.

El doctor la ató de manos y la sostuvo en brazos, desnuda y semiconsciente y la llevo a un pequeño cuarto, donde la encerró.

Ellos son el demonio en persona, presiento cómo sus pasos se acercan, sus pisadas son fuertes y las puedo oír perfectamente, cada paso es un paso más cercano y más peligroso. Tengo el pulso acelerado, el miedo se va evaporando de mí, de mi cuerpo y de mi ser. Vienen de nuevo a torturarnos, a manipularnos.

Pasados dos años desde su internado, Mery y las otras mujeres fueron conducidas a un infierno en el que no tenían salida. Prisioneras y dominadas por la locura. Abusadas continuamente por las noches. Poseyendo sus almas, sus mentes y sus cuerpos.

Hacía meses, Mery había empezado a rezar, aún siendo atea. Lo que nadie sabia, era que a quien rezaba era al propio Diablo. Muchas noches, de rodillas frente a su cama, rezaba para que algún día se la llevara de ese lugar.

Pisadas fuertes y de paso ligero se detuvieron tras la puerta. Ésta se abrió silenciosamente y al final la vio; la muerte había llegado a visitarle.

suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.