Los tonos rojos y anaranjados de los árboles envuelven hasta los últimos rincones de Japón en una explosión de vivos colores.

Es el final del elevado calor veraniego y la época de los tifones por lo que los japoneses respiran aliviados y se observa una mayor alegría en las calles.

Las montañas se cubren con un tapiz de rojos intensos, dorados, púrpura y amarillo. Es lo que se conoce como «momiji».

El momiji es una palabra japonesa que significa disfrutar del color de los árboles en otoño, una tradición muy arraigada.

Kioto es una ciudad llena de lugares de ensueño cuya belleza se ve multiplicada con el florecimiento de los cerezos y con la llegada de los colores del otoño.

En esa época del año es donde emprendí un largo viaje hacía Japón. Un largo y eterno viaje hacía el amor. Allí es donde conocí a Asuka. La vi sentada, con la mirada ausente, perdida en sus pensamientos. Sus labios rojos contrastaban con su piel blanca. Sus ojos, eran hermosos y cautivadores. Sus cabellos largos y oscuros, finos como la seda. En una de sus manos llevaba su abanico, de tonalidades amarillas a juego con su kimono. Cubriéndose el rostro de los rayos de sol que la alumbraban.

No podía dejar de observarla, su belleza cautivaba. Joven y hermosa, con el cuerpo de una Diosa. Su mirada se cruzó con la mía. Por breves instantes, que a mi parecer me fueron eternos, su mirada se clavó en lo más hondo de mi ser. Sus ojos color miel quedaron grabados en mi mente como un fusil. Brillantes, intensos.

Finalmente se levantó del banco del cual estaba sentada y con pequeños pasos se fue dirigiendo hacía donde me encontraba. Ajeno a su cultura y a lo que significaría. Decidí no hacer movimientos bruscos. Permanecí quieto, dejando que las yemas de sus manos tocaran mi pecho, donde mi corazón palpitaba sin cesar.

Nuestros rostros se miraron, mientras ella seguía escuchando el poder que emanaba dentro de mí. Sin saber, que era el comienzo de una amistad que terminaría en una hermosa historia de amor.

Por suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.

2 comentarios en «Otoño en Japón, by Neus Sintes»