Relatos

Maestro espiritual, by Neus Sintes

Nada más entrar en el retiro al que decidí apuntarme me dí una ligera idea de lo que viviría durante los siguientes días.

La gente no hablaba, iban descalzos, algunos vestidos con ropas blancas y había muchas cosas al estilo hippies por todo el lugar. Me llevaron al hall donde tendría lugar mi lugar de retiro de meditación. Entro una chica, de aspecto agradable quien se presentó como nuestra maestra; nuestra gurú.

Una vez completo el grupo nos sentamos todos en circulo y cada uno tenía que presentarse y exponer el motivo por el que estaba en ese retiro.

Algunos iban por que estaban experimentando alguna crisis personal, otros porque querían liberar el estrés; otros porque estaban enfermos o sufrían depresión.

Unos cuantos dijeron que querían profundizar en la meditación y otros que nunca habían meditado en su vida así que querían aprender a hacerlo. Ese era mi caso.

Mi propósito de asistir a ese retiro de meditación era llevar la mente y los pensamientos a la quietud y aprender a vivir más en el presente.

Nuestra gurú nos explico algunas teorías a tener en en cuenta:

-Debes saber que dentro de ti existe “algo” que es consciente de todo lo que sucede a tu alrededor. Ellos lo llaman la Consciencia de la Consciencia. – empezó a recitar mientras hablaba –

-Tú puedes llamarlo la Fuente, el Ser, el corazón, el universo, el Infinito, Dios o como gustes, pero el objetivo de la meditación es ayudarte a conectar con ello. – afirmó.

Por primera vez, después de tres días intensos intentando forzar la mente para meditar por fin lo conseguí. Fue como perderme en la «nada». En la sola presencia de estar ahí. Solo siendo. Ser uno con el todo.

Simplemente estaba ahí, concentrada en ser. Disfrutando de mi respiración y escuchando los latidos de mi corazón.

Llegó un punto donde incluso deje de sentir el tacto entre mi dedo pulgar y mi dedo índice al mantener esta postura especial en las manos que se suele usar en la meditación. Y por primera vez deseé que no sonara el cuenco para ir a desayunar. Ahí fue cuando supe que estaba disfrutando el momento.

Alejada de todo momento o distracción. Sin preocuparme ni por el futuro ni por el pasado. Disfrutando de la conexión con mi Ser.

Por primera vez eres consciente de todo el ruido mental que hay en tu mente. Estar en silencio es fácil, pero acallar los pensamientos de tu mente es otra cosa. Te das cuenta de todas las veces que has dejado de vivir el presente por estar ocupado pensando en el pasado o preocupándote por el futuro.

Asombra la cantidad de pensamientos sin sentido que bombardean tu cabeza cuando intentas concentrarte en tu propia respiración. Recuerdos, memorias, ideas, pensamientos, todo pasa por tu mente como si fuera una televisión que cambia constantemente de canal a canal.

Meditar es descansar la mente e iniciar un sincero diálogo con el alma.

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