Relatos

Sueños rotos, by Neus Sintes

Sara se sentía la mujer más feliz de la vida. Su novio Steven le había pedido matrimonio. Llevaban dos años saliendo y ambos estaban completamente enamorados y preparados para dar el siguiente paso; convertirse en marido y mujer.

Aún recuerda como y donde fue donde le propuso matrimonio. Se encontraban cenando en uno de esos restaurantes lujosos en los que pocas veces frecuentaban, pero que de vez en cuando se permitían ese “capricho”.

-Sara, ¿Deseas casarte conmigo? – le preguntó Steven – mientras se arrodillaba para ofrecerle el anillo de compromiso.

-¡Oh! – Claro que sí. Sí, quiero – exclamó Sara ante la sorpresa.

A partir de entonces su mundo se convirtió en un mundo de fantasía e ilusiones. Estaba tan entusiasmada que aún le parecía un sueño.

Tenían 12 meses por delante para organizar todos los preparativos.

-Steven, había pensado en que sería bonito escoger una ceremonia en la playa – allí es donde nos conocimos. – ¿Que te parece? – le preguntó Sara

-Me parece una estupendo lugar. Además ahorraremos en el presupuesto. – añadió.

Ya tenían fecha y lugar para la celebración nupcial. Sara se encontraba algo ya mas tranquila a sabiendas de que el día lo tenían reservado. Pero aún quedaban otros detalles por hacer. Encontrar un catering, el fotógrafo y hacer las invitaciones para los invitados y lo más importante buscar un vestido de novia.

Los días iban transcurriendo algunos mas llevaderos que otros. Por momentos Sara empezó a sentir sensaciones , no sabía si por los nervios o qué, pero empezó a sentirse algo preocupada. Steven se excusaba que tenía mucho trabajo y no podía ayudarla en los preparativo.

-Cariño, sé que tienes mucho trabajo – le dijo Sara.

-Entonces, lo entenderás. Sara, encárgate tú de gestionarlo.

-Steven, encantada lo haré. Pero ten presente que yo también necesito descansar. Preparar una boda no es cosas de uno, sino de dos. – le recriminó.

Los meses fueron pasando y en cuánto a Steven, Sara sólo recordaba haberla ayudado a repartir las invitaciones y poco más.

Empezó a tener dudas acerca si realmente la quería y el cambio tan repentino después de haberle pedido matrimonio. Pero las dudas fueron aumentando acerca del amor que realmente tenía Steven hacía Sara. Y del porqué el dar el siguiente paso si realmente Steven estaba se encontraba más distante, más ausente…Las largas reuniones de trabajo empezaron a ser una sospecha. Viajes de fin de semana. Reuniones que se alargan hasta entrada la noche. Steven agotado. Sin ganas de nada.

Pensó en la tarta en todas las invitaciones entregadas. En los familiares y las felicitaciones, besos y abrazos que recibieron calurosamente por parte de sus mas cercanos.

Para finalizar, a la mañana siguiente fue directo a la tienda, para escoger el vestido de novia. Sara desde el primer momento tenía claro cómo lo quería. Sara, sencilla por naturaleza, escogió el vestido de novia más sencillo y el que le favorecía más en su forma de ser.

-Sería buena idea celebrar una fiesta con nuestros amigos y compañeros – propuso Steven – en honor a nuestro compromiso.

-Sí, parece buena idea. – le dijo Sara – Pensó para sí que a pesar de todo tal vez fueran dudas sin importancia – o eso creía.

En la fiesta Steven presenta a una íntima amiga del pasado. Con la que actualmente mantiene una amistad de amigos.

-Sara te presento a Mónica – una amiga.

-Encantada y felicidades – a los dos. – felicitó.

-Gracias. Bienvenida a la fiesta. – le contestó Sara.

Sara no era una mujer celosa, pero detectó en el tono de voz de Mónica que no era únicamente amiga de Steven. Aunque prefirió guardarse sus dudas y ver si realmente sus sospechas se confirmaban o simplemente eran fruto de su imaginación.

La fiesta dura hasta altas de noche, donde en un momento dado llega a desmadrarse. Entre Steven y Mónica nuevos sentimientos surgen de nuevo y un romance empieza a surgir entre ellos dos. A escondida de los ojos de los demás y sobre todo de Sara, cuya mujer es con quien se tiene que casar.

Mientras Steven y Mónica se aman a escondidas. Sara por otro lado, cuenta los días que faltan para la boda, la cuenta atrás había empezado. Y tras ver de nuevo a Steven ausente, sin cambios, teme lo peor.

Una noche el sonido del móvil de Steven, anunciaba un mensaje. Sara, aun despierta sin poder conciliar el sueño hace lo que nunca hubiera hecho en el caso de no desconfiar – Coge el teléfono de Steven y lee el mensaje.

-Mónica – la mujer que había estado en la fiesta y que había reconocido a Steven. La que tenia entendido que era una vieja amiga del pasado. Sara descubre sus sospechas: lee el mensaje cargado de erotismo y seducción donde quedaban para salir; de nuevo.

Descubre la verdad. El que supuestamente va a ser su futuro esposo la esta traicionando con otra mujer. Aunque Sara decide llegar hasta el final. Tiene un plan. Apenas cinco días de la boda, Sara planea un plan.

Llega el día de la boda. Todos los presentes se congregan en la ceremonia nupcial; en la playa. Había sido un día soleado, hasta que poco a poco el sol iba dejando paso a unas nubes curiosas; espectadoras de la boda desde lo alto del cielo.

Un galante Steven esperaba ansioso a la novia, con su traje de Armani y peinando engominado hacía atrás. Mientras, su mirada se dirigía a los demás; sentados en sus respectivas sillas en las cuales desvió la mirada hacia una de ellas en especial – la que que sentada con un vestido rojo, se hallaba Mónica.

Una música nupcial empezó a anunciar la llegada de la novia. Sara con un hermoso y elegante vestido blanco se dirigía a paso lento, dejando verse radiante y hermosa. El vestido no era de cola larga, para que fuera más cómodo al caminar.. Destacaba por su diseño de corales, desprovista de velo iba dejando ver sus cabellos largos con un trenzado alrededor.

Cuando llegó hasta Steven, éste no pudo más que susurrarlo lo hermosa que se encontraba. – Sara asintió –

La ceremonia empezó y el sacerdote empezó a recitar lo que tenía que decir, hasta que llegó el momento culminante, el momento en que iba a convertirlos en marido y mujer

-Por el compromiso que se me otorga – Prosiguió – Steven, ¿Deseas a esta mujer como tu esposa para el resto de tu vida, en la salud y en la enfermedad?

-Sí, quiero – pronunció Steven.

-Por el compromiso que se me otorga – Prosiguió – Sara, ¿Deseas a esta hombre como tu esposo para el resto de tu vida, en la salud y en la enfermedad?

-No, No quiero – pronunció Sara.

Todo el mundo quedó atónito, sin palabras. Las nubes hicieron su reaparición al oír las palabras de la novia.

-No quiero estar con un hombre que me es infiel – señalando a Mónica. Prefiero mi libertad. – Steven, este anillo no me pertenece – le reprochó con una mirada fría y distante.

Sara sale corriendo de la playa, quitandose un peso de encima y dejando en ridículo a Steven, decaído y solo. – Mónica se levanta y con una mano se despide de él. Una sensación de libertad reina sobre ella mientras las nubes dan paso a una pequeñas gotas de lluvia que hace que los invitados salgan de la playa. A Sara no le importaba si estaba lloviendo o no – es más lo agradecía. Giró en torno a sí misma para agradecer una libertad que le hubiera sido privada, a la que un marido le hubiera sido infiel…

¡De cuántas cosas se había liberado!

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