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El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

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La transformación de Evelyn , by Neus Sintes

Porsuenminoe

May 31, 2020

Evelyn fue creciendo en una casa de acogida en espera de que sus padres biológicos dieran con su existencia. La soledad no era su enemiga; al contrario le daba ese espacio para pensar y meditar en secretos que empezaban a surgir y aparecer en su vida.

Recién cumplido sus quince años, su cuerpo empezó a experimentar varios cambios. De la rebelde niña que siempre fue, ahora era una chica a la que la oscuridad era su aliada y la noche su cómplice de todos aquellos ocultos poderes que empezaban a surgir en interior.

Evelyn empezó a tener una fuerza increíblemente poderosa que poco a poco tuvo que ir controlando sobre todo en las noches, donde nadie podía verla. Y unas esbeltas alas blancas empezaron a crecer. Tenía el poder de un ángel, pero no de uno cualquiera…

Esa misma noche decidió escapar utilizando sus alas y emprendió sigilosamente el vuelo, dejando atrás su existencia en la casa de acogida para resolver lo que realmente le intrigaba. ¿Quien era?.

Nunca supo la existencia de sus padres y en su busca, sin pista alguna fue en busca de ellos guiada por sus instintos. No tuvo problemas en dominar sus alas. Por el camino se cambió de vestimenta dejando de ser Evelyn para convertirse en una Nueva Evelyn con poderes, que tenía que saber de dónde le provenían. Vestida de negro junto con un vestido ajustado y botas de cuero a juego que le llegaban hasta sus rodillas. Digna vestimenta de una estrella de Pop. Apenas dejaba al descubierto un exuberante escote y sus muslos al descubierto.

Entre el cielo y y la tierra. En medio de la nada. En una noche fría donde el aire soplaba; allí estaba Evelyn. Hija de la noche. Flotando, mientras sus alas seguían elevadas. Pensando en qué dirección seguir. Sus ojos pintados de negro al igual que sus labios hacían contraste con su melena rubia y sus puntas teñidas de un color morado.

Unos cuervos aparecieron ante ella. Evelyn decidió seguirlos. Tal vez el olfato de los cuervos la guiara hasta hallar alguna pista o lugar en el que seguir su camino.

No recordaba cuánto tiempo había estado volando. Lo que sí es que a una velocidad increíblemente rápida. Incapaz de saber a cuántos días podría equivaler, pero esa no era la cuestión. Los cuervos se pararon de repente, en una siniestra oscuridad donde el silencio reinaba en la noche oscura.

Evelyn observó que otros seres habían pasado por allí no hacía mucho. De hecho, una espada oculta tras unos matorrales pudo distinguir y no dudó un segundo en alcanzar. Cruzó el paso decidida en obtener respuestas, mirando con recelo a todo lo que pudiera captar o ver que se moviera. Adentrando en terreno desconocido.

– ¿Quien anda por aquí? – una voz masculina de un chico de unos dos años mayor que ella.

-Mi nombre es Evelyn – respondió

-Seven, hijo de Tora – ¿a qué clan perteneces?

Evelyn lo miró. Poseía los mismos rasgos. Fuerte y con alas tan grandiosas como las de ella.

-¿A qué clan pertenezco? – se preguntó Evelyn. – ¡Ojala lo supiera! – No sé quién soy. Hace poco he adquirido estos poderes. Escapando de la casa de acogida. No sé quiénes son mis padres; si es que los tengo. Soy una solitaria, en busca de respuestas. Los cuervos me han guiado hasta aquí. Evelyn es mi nombre y es todo lo que puedo decirte.

-Comprendo…. – dijo dubitativo Seven. – ¿Podrías acompañarme a ver a mi padre Tora?, tal vez pueda ayudarte o tal vez no.

-No pierdo nada – respondió Evelyn, encogiéndose de hombros.

Atravesaron el camino en silencio, reparando de vez en cuando en cómo se parecían el uno del otro. En sus facciones y características. Aunque eso no significara nada. No perdía nada en ver nuevos mundos.

-Pronto llegaremos ante mi padre – dijo con seriedad

-Tu padre parece ser un hombre muy poderoso, por la forma que hablas de él.. – le dijo Evelyn

-Sí, si que lo és – al menos de nuestro clan de ángeles caídos. – És el mas poderoso.

-¿Ángeles caídos? – preguntó Evelyn sin hallar respuesta.

En su mente empezó a pensar que tal vez ella fuera uno de ellos, el cómo se había convertido era un misterio. Tenía una vaga esperanza en encontrar respuestas en el padre de Tora, el cual según Seven parecía que era el jefe del clan.

Atravesaron un estrecho pasillo hasta llegar al final donde el padre de Seven les esperaba sentado en su trono.

-Padre… – Os presento a Evelyn, así se hace llamar.

Tora se levantó de inmediato, levantando el vuelo con sus imperiosas alas y su capa roja elevadas a ras del suelo. Sin decir nada se acercó a ambos mirando fijamente a Evelyn. Sus ojos intentaron ver en la mente de la chica, intentando averiguar si obtenia información de ella.

-Me está leyendo la mente , ¿verdad? – preguntó Evelyn

-Seven la fulminó con la mirada. – ¿Cómo te atreves?

Tora cerró las puertas y sin decir palabra se sentó en su trono, cerró los ojos hasta que pudo articular sus primeras palabras.

-He pensado mucho en un día cómo éste, aunque nunca creí que llegaría.

-¿De que estás hablando, padre? – insistió Seven

-Evelyn, ¿dónde has hallado esta espada? – le preguntó Tora

-Por el camino, la recogí de detrás de unos matorrales justo antes de toparme con Seven.

Seven la miró entonces mejor y se dio cuenta de que pertenecía a su padre.

-¡Es de mi padre! – exclamó exaltado.

-Te las puedes quedar, Evelyn.

-Gracias – pero no debería.

-La vas a necesitar. – le ordenó Tora.

Seven se quedó mirando a su padre sin comprender. Su padre únicamente obsequiaba algunas de sus espadas a miembros o familiares del clan.

Tora fijó los ojos en un punto lejano, como si recordara, en silencio. Y mirando la noche, se levantó.

-¿Recuerdas el nombre de tu madre biológica, Evelyn? – le preguntó

-Silvana – Es lo único de ella que recuerdo. Luego ya no recuerdo más que oír un llanto y después ver las oscuridad y el silencio sepulcral. No recuerdo su rostro. Lo he olvidado o tan solo no lo vi. Sólo recuerdo un hogar que no era el mio, junto a unos desconocidos que se hacían llamar mis padres cuando en realidad no lo eran. Y el resto creo que ya lo sabe…Mi huida y unos poderes que desconozco.

-Silvana, Silvana … – Tora miró a Evelyn y le rogó silencio y que ambos escucharan y qué por favor no le interrumpieran.

Silvana era una hermosa mujer. Sí. Nosotros como te habrá mencionado Seven pertenecemos a diferentes clanes. Pertenecemos a los ángeles caídos. No sé si habrás oído hablar de nosotros. El caso es que fuimos desterrados de la Tierra por concebir hijos con mujeres humanas. Nuestra equivocación según dicen; el enamorarnos.

Me enamoré, sí. Ese fue mi pecado según unas leyes que existen. Me enamoré de una mujer fuerte y capaz de enamorarse de mí, sabiendo que tal vez nos separarían por no pertenecer a la misma especie. Pero el amor es el amor. Se guía por el corazón y no por la mente. El caso es que junto a Silvana tuve a dos hijos. El primero de ellos fue Seven; un varón.

Al ser Seven un varón los poderes de un ángel caído se concentran en un varón por lo que tuve que enseñar a los dos años a defenderse y que adquiría poderes más fuertes y alas como las de su padre. Mientras, tu madre se había quedado embarazada, y al nacer me informó de que eras una niña. Ella misma, me dijo que yo criara a Seven con el clan de los ángeles caídos. Nadie podía saber de sus poderes. Silvana iba a criar a la niña llevaría el nombre de Evelyn.

Una niña tenía muy pocas posibilidades de adquirir los genes de los ángeles caídos y tanto tu madre como yo lo sabíamos. Por eso tuvimos que despedirnos por un tiempo. Lo que no imagine fue que tu madre; Silvana. – falleciera tras dos días después de dar a luz. No pude salvarla. No pude bajar a la tierra y ser visto.

Una carga siempre conmigo he llevado el no poder salvar a mi amor y no poder que la niña que tuve con ella viniera conmigo….A los dos días te habían instalado a otro hogar. Cuando vine no halle nada.

-Silencio –

-Padre ¿quieres decir que Evelyn es mi hermana? – prenguntó irritado.

-Evelyn – no se si hallaré tu perdón algún día. El caso es que tanto tu nombre como tu paradero yo desconocía al no encontrar a tu madre con vida. Tuve que criar a tu hermano, pero sabía que en algún lugar había una niña humana que era mi hija. Y ahora Seven me trae a mi hija mitad humana mitad ángel caído. Nunca imagine que pudieras adquirir mis genes. Y nunca imagine que serías tú la que me encontrarás.

-¿Sois mi familia? – preguntó

-¡Mi hermana! – la que nunca conocí – dijo emocionado Seven.

-Emily – desearía que te quedaras con nosotros. Somos tu familia. Te enseñare todo lo que debes saber y aprender en el mundo de los ángeles caídos.

Emily asintió, viendo que Tora; su padre decía la verdad. Con el tiempo aprendió muchas cosas pero sobre todo a querer a su padre y su hermano.

 

suenminoe

Me encanta escribir y sumergirme en mundos paralelos al nuestro. Recorrer el mundo a través de las palabras. Dejarse llevar por el fruto de la imaginación.