Relatos

Violet, by Neus Sintes

Hace cuatro años Violeta se vio envuelta en un mundo donde las drogas, el sexo y el espectáculo iban ligados de la mano. Desde el día en que César la encontró en la calle contorneando sus caderas en busca de algún cliente, la acogió en su coche y le ofreció un trabajo mejor.

A partir de ese momento Violeta firmó un contrato para salir de las calles y trabajar en un club clandestino. A raíz de entonces su vida cambió. Cuando firmó el contrato, con todas las condiciones también dejó de ser Violeta para adquirir una nueva identidad. Ahora era conocida como Violet, la sumisa de César. Su hermosura la convirtió en una estrella para el público que venía a verla.

Aunque siempre se había ganado la vida trabajando en las calles, viviendo en un barrio pobre, tenía su libertad. Ahora tenía su propio camerino con prendas hermosas. Pero a cambio estaba atada a su amo y obligada a ser su sumisa. Así estaban escritas en letra pequeña las condiciones que ella misma con su puño y letra firmó.

E aquí una breve historia de las cosas que tuvo que hacer y aprender dejó escritas en un diario que encima de su mesita de noche dejó, como un recuerdo de su presencia en este mundo terrenal…

Mi nombre es Violet o tendría que decir Violeta…ya no lo sé. Detrás de una máscara me escondo. Mi identidad fue cambiada por otra. Me transformé en una sumisa. Cambié mi libertad a cambio de estar ligada a mi amo para obtener mas comodidades y beneficios, pero también más responsabilidades y consecuencias.

Sentada en mi camerino me encuentro, con mi mano temblando, a medida que voy recordando todo lo que tuve que hacer y aprender. Las cosas que me hicieron e hice por una vida mejor…o eso creía.

Recuerdo como si fuera ayer cuando entré en el coche y me llevó consigo a una vida que yo desconocía por completo.

Aparcó en un edificio que parecía abandonado, unas luces rojas parpadeaban sin cesar. Un hombre de casi dos metros aguardaba la entrada.

-Contraseña, por favor – dijo el guardaespaldas.

-“Paradise” – respondió César.

Las puertas se abrieron y tuve la sensación de estar en un mundo muy distinto. Puertas camufladas, escaleras misteriosas y baños que escondían algo más. Era un espacio que impresionaba por sus butacas de terciopelo rojo, alfombras de leopardo y robusta barra de madera.

Algo más en el fondo de la estancia, era de color negro. Había varias personas con poco ropa y la que llevaban era de cuero. No tenia palabras para lo que estaba presenciando, veía mujeres, con sus respectivos collares, junto con una cadena que pendía de él.

Observé cómo el aire se estaba cargado de erotismo y sexualidad. Al nuestro lado se encontraba una pareja. La chica sumisa estaba atada con las manos en la espalda y su amo pasaba las manos por todo su cuerpo. Sentado en un banco de la barra la colocó de espalda a él y empezó a tocarla.

A partir de esa noche mi identidad, mi vida cambió por completo. A raíz de lo que vieron por primera vez mis ojos, me convertí con el paso del tiempo en una estrella del club clandestino, a la que todos deseaban mi presencia.

4 comentarios

  1. Wow! Qué buen relato! Un cambio total del registro que, siguiendo la clave del drama que manejas excelente, pasa de las más sofisticada fantasía a la más erótica de las realidades. Gran texto, Neus. Ojalá pronto tengamos algún volumen tuyo entre manos…

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