Relatos

El hechizo de amor, by Neus Sintes

Aunque se hablen en pocas ocasiones o apenas se sepan de su existencia, abundan sin ser vistos duendes, hadas, deidades y muchas demás especies que desconocemos. Algunos ignoran de su existencia por no creer en ellos. Pero la Madre Naturaleza, protectora de todas ellas, es la conocedora de muchas de las historias que han abundado; entre ellas la de una dríada llamada Nela.

Las dríadas son duendes de los árboles, con forma femenina y de gran belleza aunque solitarias por naturaleza. Nela era una de ellas. Hace muchos años, había un campo lleno de verdes hojas que crecían en abundancia. Lo que más destacaba de ese campo en especial era un árbol sin brillo ni flores, casi seco.

Una noche apareció una hada y le ofreció ayuda al árbol, al verlo de esa forma.

-¡Oh, no! – exclamó – Te voy a ayudar – sonsacando su varita mágica pronunció: Dríada, el conjuro que haré durará veinte años.

Dentro de los cuales podría transformarse en forma humana y conocer el amor para alegrar su vida y sanar de su tristeza, pero si no conocía el amor, moriría. El árbol accedió a aquel pacto.

A medida que pasaban los años, a sabiendas de que con el tiempo también el hechizo iba perdiendo poder. Una mañana, un joven cuyo nombre era Tomas, ser acercó al campo en busca de tranquilidad para tocar las composiciones que con su guitarra iba componiendo.

La madre de Tomas le tenía prohibido tocar la guitarra. La madre del chico fue abandonada por su marido cuando Tomas apenas era un crío. A raíz de entonces no podía escuchar los acordes que transmitía la guitarra que de muy joven Tomas empezó a tocar, adquiriendo el mismo talento que su padre, por la dedicación a la música.

Por ello Tomas cuando fue creciendo se refugiaba lejos de la casa para evitar que su madre escuchara cómo tocaba la guitarra. A partir del momento en que encontró aquel árbol, le llamó la atención y puso a componer melodías que le llenaban el alma y el árbol empezó a florecer como flor que florece en primavera. Dejó de ser el árbol seco y sin vida, ahora empezaba a vivir…

Tomas bajo el árbol, fue compartiendo lecturas, conversaciones y melodías que llegaban a un corazón, con una pequeña esperanza de que muy pronto una amistad surgiera entre ellos.

Cierto día, el chico fue con su guitarra a cuestas a tocar bajo el árbol. Y parpadeó dos veces para ver como de hermoso había cobrado vida..

-¿Es el mismo árbol? – se preguntó – sin dar crédito al hermoso árbol que había florecido. Tan distinto al de tiempo atrás.

-Tomás… – Mi nombre es Nela, dríada de este hermoso árbol que seco años atrás me encontraba… – El árbol comenzó a transformarse y crecieron ramas, hojas y flores.

Una hermosa mujer de largos cabellos y grandes ojos verdes y de figura esbelta resurgió de el árbol, cobrando vida humana

-Gracias a ti, Tomas – he cobrado vida.

-¿Eres real? – dejando la guitarra a un lado. – ¿O fruto de mi imaginación?

-Soy real – respondió – avanzando un paso hacía el joven

-Creía que solo en mis canciones existían criaturas tan hermosas cómo tú. Que cantaba y hablaba solo para alejarme de la realidad, cuando estabas tan cerca

-Así es, Tomas.

El hada al ver toda esta historia les dio a escoger a los amantes si querían vivir una vida juntos como seres humanos o como árboles. Fue así como, nace una hermosa flor como símbolo del amor entre Nela y Tomas.

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