Relatos

La caja de música, by Neus Sintes

Dyna salía de casa envuelta en varias capas de ropa. Afuera el frío abundaba. El invierno había empezado con una gran intensidad y el aire hacía volar las hojas de los árboles cómo las plumas de las aves. Se encaminaba al gimnasio después de un día agotador de trabajo. Hacer ejercicio le hacía sentirse en forma y llevar una dieta más equilibrada consigo misma.

Un oleada de aire frío hizo que la bufanda de Dyna volara hasta la esquina de una estrecha y solitaria calle, donde le pareció ver que detrás de unos escombros, una caja de metal de color plateado resaltaba con un brillo especial.

-¿Qué hay ahí detrás? – se preguntó, curiosa. – con pequeños pasos se agachó hasta el lugar. Al abrirla , la hermosa figura de un hermoso pájaro asomaba ni mas que menos que de una caja de música.

-Nunca había visto una caja musical de esta forma… – pensó recogiéndola con ambas manos y pensando en quién podría haberla dejado allí, abandonada.

Cuando llegó a su casa, de su mochila sonsacó la caja musical. Empezó a quitarle el polvo y la suciedad acumulada hasta dejarla tan hermosa como antaño lo fue.

Se quedó mirando la caja musical, intentando ver en ella algo que le captara la atención. De forma rectangular con llave y con un hueco para la cuerda en la base, tenía una pequeña tapa ovalada en la parte superior. Al elevarse, aparecía una zona circular calada con elementos vegetales simplificados y sencillos, en la que destacaba un pequeño pájaro de vivos colores. El ave, un autómata, contaba con un movimiento de pico, alas y desplazamientos giratorios, al compás de la música de la caja de metal plateada.

Una melodía dulce armoniosa llegó a los oídos de Dyna, sumergiéndose en aquel dulce canto proveniente del piar del pájaro.

– ¿De quién podría haber sido? – se preguntó mientras aún escuchaba su cántico celestial.

Observó que una inscripción se hallaba debajo de la caja: “Libera tu Espíritu, encuentra tú Libertad”. – ¿Qué podría significar? – se preguntó, con el ceño fruncido.

Por las noches a la misma hora se oía escuchar el canto del ave. La primera noche Dyna se asombró, pero la siguientes noches no le parecía casualidad; empezó a tener miedo de que se acercaran las tres de la madrugada y el ave empezará a entonar la melodía que tan celestial le parecía los primeros días, ahora no sabía muy bien qué pensar.

Decidió investigar sobre la inscripción y entrar en una tienda de antigüedades que se encontraba escondida en una calle desierta.

Una mujer de mediana edad, de larga melena blanca y mirada penetrante se quedó observando la recién llegada y al objeto que llevaba en sus manos…

Dyna quedó impregnada del aroma a incienso y de todo lo que la rodeaba. Miró a la anciana y se acercó a ella.

-Buenos días – saludó.

-Buenos días – ¿En qué puedo ayudarte, jovencita?

-El otro día encontré esta caja de música cerca de unos contenedores y la llevé a casa. Desde hace una semana a las tres de la madrugada la música empieza a sonar. Tambien lleva una inscripción en la parte de abajo y no sé que significa.

-Y has venido hacía aquí en busca de una respuesta – ¿No es cierto? – le preguntó la misteriosa anciana, como si le leyera la mente.

-Así es – dijo Dyna asintiendo

La anciana cogió la caja y quedó mirándola detenidamente. Un silencio se propagó en la tienda y la oscuridad se cernió bajó un manto invisible. Las velas junto al incienso eran la luz que penetraba en el interior.

Acarició la caja. Al abrirla un águila apareció en su lugar. No era un ave cualquiera, sino un águila pequeña e hizo girar las manecillas y empezó a sonar de nuevo aquella música angelical.

Miró de reojo a Dyna y entonces leyó la inscripción: “Libera tu Espíritu, encuentra tú Libertad”.

-Acércate – le dijo la anciana con una mirada peculiar y una pequeña sonrisa asomando en sus labios.

-Ven conmigo – saliendo de detrás del mostrador con la caja en las manos. La guió por un pasadizo que llevaba a una sala pequeña con dos sillas y una mesa redonda en la que depositó con sumo cuidado a la caja musical.

Dyno se encontraba nerviosa e inquieta detectaba que algo le iba a decir.

-Sientate – ofreciendole una de las sillas.

-Gracias.

-Contéstame a una pregunta…Dyna, ¿verdad?

-¿Cómo sabe mi nombre…? – dijo titubeando

-Quieres respuestas, yo las tengo.

Un silencio se hizo de nuevo. Esta vez más profundo. Mientras la caja reposaba en medio de la mesa como si de una reliquia se tratara. La anciana abrió los ojos y prosiguió.

-Dyna, ¿has perdido a algún ser querido en estos últimos meses?

Dyna no se esperaba esa pregunta…Tras una larga pausa asintió. Un nudo en la garganta le impedía hablar.

-Si, a mi abuelo… – sin poder evitar que una lágrima resbalará por su mejilla.

La anciana asintió en silencio. Luego suspiro y tomando las manos de la joven le dijo que tenia una cosa muy importante que decirle.

-Sé qué significa la inscripción, pero antes debes saber que no fuiste tú la que encontró la caja de música.

-Pero…- respondió levantando las cejas.

-Fue la caja que te encontró a ti. A veces los objetos vienen a ti sin tu buscarlos. Tal vez no la hallaste, sino que ella te encontró.

-¿Pero cómo es posible? – se asombró

-Todavía hay más que contar sobre este objeto que a tus manos ha llegado y con un poder misterioso que voy hacerte entender…Esta pequeña águila simboliza el poder celestial que baja a la tierra para permanecer al lado de quien le pertenece.

Dyna escuchaba sin comprender aún a donde quería llegar la anciana. Aún así, escuchó las palabras una por una.

-Lo que quiero decir, es que como habrás comprobado esta caja parece muy antigua, ¿verdad?. Y lo es. Es de los años de tu abuelo. Perteneció a él. Y ahora quiere que tú la tengas.

-Oh! – exclamó – asombrada.

-El espíritu del pájaro se asocia a los pensamientos y aspiraciones espirituales y también a la libertad. Lo que quiero decir es que no debes temer a la música que a las tres de la madrugada te despertaba.

Entiendo que es confuso para ti. Pero con la música solo te quería transmitir el espíritu de tu abuelo que seguía vivo en ti. Por eso llegó a tus manos la caja musical que antaño fue de él. Ahora el quiere que la tengas tú.

EL mensaje “Libera tu Espíritu, encuentra tú Libertad”. Es el mensaje que ha querido transmitirte. Que aunque ahora no esté en la tierra, su Espíritu es libre y quiere que tú también encuentras tu Paz en la Tierra.

Dyna tocó con las yemas de los dedos la caja musical y con los ojos llorosos, empezó a entender.

-Cuídala bien. – le dijo la anciana.

-Así lo haré – Gracias por todo, afirmó Dyna.

Salió de la tienda con la caja en sus manos, protegiéndola. Era un valioso tesoro que poseía y que conllevaba recuerdos de alguien muy importante en su vida.

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