Corazón ardiente, by Neus Sintes

Mi corazón arde por ti cada vez que te ve pasar. De camino a tu casa, atraviesas el sendero que conduce a la mía. Te observo desde la ventana, como de costumbre. Con la mochila a cuestas y tu uniforme escolar, dejando ver esas largas y hermosas piernas a través de los pliegues de la falda y tus pechos de mujer, exuberantes, que intentan sobresalir de la fina blusa ceñida…

Nunca te has dado cuenta de mi presencia, pero mi presencia está aquí. Yo estoy aquí. Observándote a la misma hora, desde la ventana de mi habitación, cuando sé que pasarás como cada día para observarte, pensando en cuando alzarás la vista para darte cuenta de que existo y que te observo. En mi mente pienso que no pretendo asustarte con mi obsesión, si se puede llamar así. pero mi corazón no es mi mente .

Mi corazón arde amor por ti. Si tu supieras….siempre dejando la frase a medias. Si tú supieras….cómo desde la distancia he ido amándote en secreto. Cómo ha ido creciendo dentro de mí un fuego que tan solo yo puedo sentir y que me gustaría transmitirte.

Era un día lluvioso. De lejos vi ti silueta con paraguas avanzar rápidamente, cuando alguien te detuvo quitándote el paraguas de forma violenta y con una mano llevándote al poste del árbol. Vi el terror en tus ojos cuando empezó a desabrocharte los botones de la blusa y notando cómo una de sus manos se adentraba a hurgar dentro de ti.

No sabía quién podía ser, pero mis miedos se evaporaron y bajé escaleras abajo para impedir que te lastimara. Ésta vez mi corazón ardía de rabia al ver que otro posaba sus manos sobre tu cuerpo, acosando. Tus lágrimas se mezclaron con las gotas de la lluvia. No sabía con quien me iba a enfrentar, lo único que sí sabía era que te iba a librar de las garras de ese acosador.

Tu blusa rasgada y falda semi-levantada, no iba a permitir que fueras el festín de ese desconocido.

Al bajar, me miraste a los ojos. Te cubrí con una manta y me enfrenté a mi enemigo, envistiendo hacía el otro árbol , con toda mi rabia que llevaba dentro de mí. Una fuerza salió de mi interior. Hasta a mi me sorprendió.

-¡Este es mi territorio! – dije con rabia – y nadie se atravesar a pasar por mi zona más que esa joven que has intentado tocar.

-¿Acaso es tu novia? – le dije el otro a base de patadas para intentar escapar, en vano. – Ella es mi ex novia y la conozco más que tú.

-No. No lo es. Pero es la única que pasa por aquí con su mochila para ir a su casa y no molesta a nadie. – mirándole desafiante. – Dudo que la conozcas tan bien como dices….

-Largo de aquí!. – Cómo te vuelva a ver te denuncio a la policía.

Mientras miraba cómo se alejaba corriendo el supuesto ex de la chica a la que él tan amaba en silencio. Se giró lentamente y mirándole a los ojos, se acuclilló y alzando a la chica en volandas,

Después de recuperarse, la chica le narró la historia de que un tiempo ese chico y ella fueron novios. Una vez terminada la relación, el quiso volver pero ella no.

Había oscurecido y afuera solo se veía la oscuridad de la noche.

-¿Puedo quedarme? – preguntó – mientras observaba por la ventana.

-Puedes quedarte tanto tiempo como tu desees. – Considera mi casa, también tu casa… – le dijo mientras le acariciaba el rostro con dulzura.

-¡Gracias! – le respondió con un abrazo. – Tu mirada me da paz y tranquilidad. Me siento segura contigo, a pesar de que no te conozco lo suficiente.

-A veces basta una mirada, un simple gesto, para saber con quien uno debe estar – le respondió con un tierno beso.

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