Deja que entre el sol, by Neus Sintes.

El crepúsculo de un nuevo día se aproximaba . Lena abrió de nuevo sus ojos, su vista se había costumbrado a vivir entre las penumbras. No recordaba cuando fue la última vez que el sol entró por la ventana y le acarició la piel, sin que éste le pudiera dañar…Desde que Tango la encontró en las calles de París, atravesando unos pasadizos solitarios y nocturnos.

Desde aquel primer momento, fue mordida por Tango; un vampiro ansioso de sed. Al verla, en vez de matarla, dejó que se convirtiera en vampira. Convirtiendo a Lena a formar parte de uno de los suyos; en una bella y hermosa vampiresa. Sus rasgos empezaron a cambiar. Su piel se tornó de color más pálida y sus cabellos ondulados de color rojizo. Su mirada color miel, de hermosos y grandes ojos empezaron a ver en la oscuridad y su garganta después de pocas horas de ser mordida, reseca, deseaba ansiosa beber.

Tango se hizo un corte en la muñeca e hizo beber de su sangre. Lena sorbió de ella hasta que Tango tuvo que hacerla parar. En sus comisuras resbalaban gotas de su sangre. A partir de esa noche dejó de ver el sol y vivir en las penumbras de la oscuridad. El sol se había convertido en un enemigo mortal que acabaría con su vida y con los que ahora eran su familia vampírica.

Caminó en silencio por grandes salas que contenía la estancia donde residía ella y sus compañeros. Vestía un vestido negro que resaltaba con su pelo rojizo, enseñando los hombros y uno de sus muslos al avanzar a cada paso. Se detuvo en una de las ventanas y una de sus manos fue a tocarse instintivamente donde había sido mordido años atrás por Tango por vez primera.

Una sombra silenciosa reapareció con una leve sonrisa por detrás de ella…Tango había regresado de caza. Deslizó suavemente la pequeña barbilla de Lena hacía el y sus labios rojos y carnosos le tentaron a besarle.

Cuando de nuevo el sol volvió a esconderse. Esta vez Lena se fue de caza con Tango. Tango fue quien le enseñó todas las cosas de las que nunca imaginó ser capaz. Le dio la inmortalidad. Aunque a partir de entonces dejó de ver brillar el sol…Todo tenía un precio, pero le amaba y juntos permanecieron.

Mientras pensaba en todos aquellas cosas divisó que el sol se estaba poniendo y no veía a Tango. Agudizó la mirada y entonces lo vio. Enredado en una trampa de animales sin poder salir mientras veía cómo el sol se alzaba en lo alto. Lena corrió velozmente a su lado, sin importarle el Sol.

Enredado en la trampa, sin poder salir le dijo a Lena que huyera del Sol. Pronto se pondría y sería tarde para ambos. El Sol, ahora era un enemigo mortal, que terminaría con ellos si llegaban a verlo y dañados por sus rayos.

-Tango, no voy a irme. – le dijo con su suave voz.

-Pero… – dijo rabioso – ¡Vamos a morir!

-Prefiero morir contigo, y ver por última vez el Sol a deambular sola eternamente – le silenció mientras le besaba.

Pronto empezaron a notar un calor, poderoso y doloroso. La viva imagen de dos amantes se podían reflejar, mientras gritos ahogados intentaban ocultar. Lena dejó entrar al Sol, mientras lo percibió y vio brillar por última vez. En su mente prefería verlo brillar por ultima vez que abandonar a su amante y compañero.

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