No estamos solos, by Neus Sintes

las personas que van a llorar a sus seres queridos, siempre oyen los llantos de alguien que no ven….son los llantos de la señora Brigs, llorando por una vida y muerte acompañada de la soledad.

Muchas veces creemos que estamos solos mientras lloramos a nuestros seres queridos. Que únicamente están las almas descansando en paz en sus respectivas tumbas. Pero no son las únicas. Hay almas que intentan descansar sin éxito.

Almas Errantes, que vagan por el mundo porque no han podido realizar el viaje hacia el mundo de los muertos. Reducidas a las sombras, ya sea porque así lo han decidido o por miedo al Infierno. Viajan de un sitio a otro, sin importarles el lugar al que lleguen.

Desde que su amante partiera en aquel barco, rumbo a un océano que le era desconocido. Un océano donde una vez que se adentra en el tenía dos opciones; que el mar fuera su fiel aliado o por el contrario un temible enemigo…

Brigss, le había advertido que no se alejara de Tierra. El apenas sabía nadar, aunque siempre había deseado subir a bordo de un navío y cruzar océanos y convivir con los navegantes que en el había.

Para Jeans era un sueño que tal vez nunca llegara a hacerse realidad. Hasta que cierto día recibió en sus manos una carta que le confirmaba su bienvenida para subir a bordo.

Jeans aprendió mucho junto con sus compañeros. Y una de las cosas que le advirtieron era que “el mayor peligro en el mar, tras el hambre, la sed y la enfermedad era la tempestad”.

Tras muchos días y noches navegando y aprendiendo de sus compañeros los marineros, con los cuales se adaptó fácilmente, detectaron que esa noche iba a ser complicada…

Se adentraron en una densa y profunda niebla que les impedía ver con claridad. Una tormenta acechaba a lo lejos. Se podían oír cómo lo truenos a la lejanía resonaban y cómo de cada vez parecían estar más cerca. Jeans junto con sus compañeros intentaron defenderse de tal tormenta. Ojos nunca vieron la mar tan alta, fea y hecha espuma. Rayos y truenos rompieron velas y mástiles. Venían con furia. Los marineros estaba dolidos, esperaban lo peor.

En esos momentos de pánico le vino a la mente las palabras de su amada, quien en tierra le esperaba. Mientras, las fuerzas decaían en el y en toda la tripulación, viendo que la muerte se acercaba a ellos cuando la fuerza del mar golpeando cada vez con más fuerza sin que pudieran hacer nada.

Toda la tripulación falleció con el último golpe de las aguas del mar, que derribó todo lo que tenía a su alcance.

Al recibir en sus manos la carta del fallecimiento de Jeans, una parte de Brigs también se apagó. Tras varios meses de llorar su pérdida, enfermó y falleció.

Brigs, …alma errante vagando por los cementerios en busca de su amado, alma errante vagando de noche, cerca de ataúdes con la esperanza de encontrar el de su Jeans. Alma errante que decidió ser, convencida de que algún día lo hallará.

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