El nombre de mi hermana, by Neus Sintes.

El nombre de mi hermana era un nombre muy poco común. “Yelina”, la que brilla como el sol. En verdad así era. Nació en una noche donde la estrella Sirio, considerada la Estrella que brilla más, alumbró a mi madre durante las horas del parto.

A medida que fue creciendo Yelina iba deslumbrando con su belleza, aunque llevaba consigo un secreto; su cuerpo brillaba en las noches de luna llena. Mi madre era la única que lo sabía y guardó el secreto hasta sus últimos días de vida.

Me lo confío unas horas antes de que sus ojos se cerraran y haciéndome entender el porqué no me lo había contado. Ahora entendía porqué en esas noches donde la Luna se ponía Llena mi hermana prefería quedarse en su habitación. Yo era la hermana mayor ; de forma que Yelina debería confiar en mi como nunca antes había hecho.

Eso no impidió que Yelina siguiera su camino. Muchas eran las ocasiones en que había investigado sobre su poder o simplemente hallar de nuevo la aparición de la estrella Sirio y encontrar una respuesta.

Cansada de investigar, se tumbó en la cama sin darse cuenta de que esa noche había luna llena. En esas noches todo su cuerpo empezaba a brillar durante esos momentos en que la Luna Llena aparecía y al desaparecer volvía Yelina a su estado natural.

Pero esa noche fue diferente a las demás. La luna reapareció y su cuerpo empezó a brillar como nunca lo había hecho. Desde la punta de sus pies hasta el último mechón de sus cabellos brillaba sin cesar. Alargó los brazos sintiendo un calor dentro de sí que nunca había percibido. Una sensación extraña invadía su cuerpo, recorriendo lento y parsimonioso la luz que emanaba Yelina de todo su ser..

Cuando finalmente la Luna Llena se escondió, lo hizo dejando lugar a una estrella que a Yelina le resultaba familiar. La recordaba haber soñado en alguna que otra fugaz ocasión, sin darle importancia. Ahora, esa fugaz representación se le apareció. Yelina seguía brillando, se incorporó, entreabriendo los labios dorados por la luz que emanaba todavía su cuerpo.

Tenía una intensa luz, blanca y azulada. Hipnotizada, Yelina fue recordando y entonces sus labios pronunciaron: “Sirio”. La estrella Sirio se le había aparecido por vez primera ante ella. Yelina intentó con las yemas de sus dedos tocarle. Al hacerlo Sirio empezó a brillar más, acercándose a Yelina y rodeando su cuerpo fue dejando su rastro de luz azulada que poco a poco iba impregnando dentro de su ser.

Mientras era rociada por su azulado poder, escuchó su voz: “Yelina, soy la estrella Sirio. Por vez primera tuve contacto físico contigo el día de tu nacimiento; de ahí tu divino poder de alumbrar en las noches de Luna Llena. Ahora, convertida en mujer, debes llevarme contigo, dentro de tu divino ser para ser digna del Reino de Sirio “.

Tú eres la elegida.

Apenas pudo articular palabra cuando percibió dentro de su pecho que la estrella Sirio se adentraba en ella. Se miró las palmas de las manos y en una de ellas la marca de Sirio permanecía intacta. Era consciente de lo sucedido pero ahora debía comprender. Las palabras de Sirio se le amontonaban en su mente, mientras seguía notando cómo dentro de su ser le recorría Sirio.

Ahora, por las noches de Luna Llena su luz aumentaba y le invadía Sirio quien le acariciaba todo su ser, llevándola a tener espasmos de placer. Las noches de Luna Llena Yelina y Sirio se fusionaban. Era la elegida.

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