El último adiós, by Neus Sintes

Mientras contemplaba cómo se llevaban al cadalso al último candidato como si de un espectáculo se tratara. Todos los del poblado veíamos como iban a ejecutar a los tres hombres varones, cuyo crimen uno de ellos no había cometido. Vi en los ojos de mi madre un brillo en sus ojos, cuyas lágrimas contenía para evitar no ser derramadas. Me apretaba la mano con fuerza, mientras veía el último de ellos subir por las tres escaleras.  Me giré para verlo. Me fije en su mano,  llevaba un tatuaje de un dragón; el mismo que tenía – se me cortó la respiración. Entonces supe que se trataba de mi padre.

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