Desear, by Neus Sintes

¿Qué deseo en Navidad?. Esa es la pregunta que cada año por estas fechas me hace todo el mundo. Y la que solemos hacer nosotros a los demás. Ya sea por costumbre o por tradición.

La Navidad es la celebración para que toda la familia esté unida. Pero en mi caso, no es así, ni nunca más lo volverá a ser. Nos juntaremos de nuevo, como de un ritual se tratara. Tíos, primos, hermanos, abuelos, parientes lejanos…pero siempre va a faltar alguien en la mesa. Aunque se ignore, para evitar que la tristeza cargue el ambiente. En mi corazón siempre vas a faltar tú. Faltará tu presencia.

Me encontraba apoyada en el balcón de la terraza, mirando al cielo, soñando con la esperanza de verte de nuevo. Cerré los ojos recitando tu nombre en mi mente y me encamine a la cena.

“Deseo volver a ver. Ver tu rostro de nuevo.” 

Me encontraba caminando en dirección a casa de mis padres donde celebraríamos la Navidad, otro año más. Caminaba sumergida en mis pensamientos, cuando de repente perdí la orientación de donde me hallaba…Intenté por mí misma no perder el control ni que el pánico se apoderará de mí. En mi interior un cosquilleo empezó a apoderarse de mí, empecé a notar algo extraño en el ambiente, poco habitual, como si permaneciera dentro de una burbuja.

A paso ligero y con precaución, mucha precaución seguí avanzando hacía adelante para ver si hallaba alguna señal que me indicara dónde estaba; y no muy lejos la encontré. Vi una puerta y guiada por mi instinto, avance hasta encontrarme frente a ella…No sabía si abrirla o no, en verdad tenía miedo; lo reconozco.

Al no tener otra opción; la abrí y cual mi sorpresa que al traspasarla me hallé en otra dimensión. Me hallaba vestida de blanco, con un vestido que me caía hasta los pies, largo y hermoso. A mi lado se encontraba un ser de mirada profunda y aparentemente familiar con unas enormes alas blancas.

Mi mirada se concentró en la suya y supe que era él. Tenía a mi lado a mi abuelo. Mi deseo se había hecho realidad. Ver su rostro de nuevo. Poder estar cerca de él, el tiempo que hiciera falta o se me permitiera.

Me sentía confundida. Mi abuelo era un ángel. La persona que siempre me dio fuerzas en el camino. Me explicó que el no regresaría a la Tierra, pero que siempre permanecería a mi lado.

Una lágrima cristalina se desprendió de su mejilla y se desprendió de mi mano…

Caí en un profundo vacío. Creía morir. Sentí mucho dolor, le había perdido para siempre y sabía que el me seguiría dando fuerzas para seguir adelante. Pero ahora no eramos de mundos iguales…Todavía. Debía seguir viviendo. Entonces me vi transportada en una profunda oscuridad cuando lentamente pude ver una diminuta luz y abrí los ojos.

Me encontraba en la cama, después de haber sufrido una caída…Había regresado a mi mundo. Estaba viva y me dolía en el alma no poder verle de nuevo…aunque ambos sabíamos que todavía no había llegado mi hora de estar con el.


 

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