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La llave, by Neus Sintes

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Las llaves pueden abrir muchas puertas, pero sólo una puede tener acceso a tu corazón.

Aún guardo como si de un tesoro se tratara la fotografía que nos hicimos cerca del mar, donde la brisa nos acariciaba el rostro y el perfume de las olas del mar impregnaba todo tu ser. Muchas son las veces que regreso al mismo lugar, con una pequeña pero vaga esperanza de poder verte de nuevo.

Me pregunto que te hizo regresar a tu tierra natal después de haber venido aquí donde vivías en paz y en armonía. Donde nuestro amor había sido puro  y verdadero. Tan solo te vi alejar de la mano de tu padre, llevándote consigo hacía el aeropuerto.

Grité tu nombre pero con el bullicio de la gente apenas pudiste escucharme. Una barrera se interpuso entre nosotros. Llegué tarde, te encontré al otro lado,  habías pasado la cinta. Tus ojos me vieron. Vi un impulso de regresar pero ya era demasiado tarde.  El avión al que ibas a viajar empezaba a llamar a los pasajeros. Entonces, consciente de lo que iba ocurrir, lágrimas vi en tu rostro. Pronunciaste mi nombre, lo leí en tus labios. Tu padre te llamaba y una vez más te alejabas de mí. Tu rostro se volvió por última vez, lleno de tristeza y de lágrimas.

Me senté en un banco del aeropuerto y enfurecido conmigo mismo, me cubrí el rostro con las manos, rojo de ira, maldiciendo y acordándome del día en que te perdí, sin saber el porqué de tu partida. ¿Por qué no te despediste de mí?. El coraje y el miedo son elementos opuestos. Sé que el dolor hubiera sido mas grande, que pequeños fragmentos se hubieran roto en nuestros corazones, como cristales, pero al menos hubiera sabido la verdad, el motivo de tu partida.

Perdí la llave de tu corazón cuando te vi alejarte de mí y solo me he quedado, pensando en sí algún día regresarás a mi lado.

Mi corazón no puede olvidarte y eso me destroza, me encuentro perdido en la oscuridad. En mis sueños apareces cada noche y al despertar deseo encontrarte a mi lado pero en vez de tu ser, me encuentro un hueco vacío y frío.

Dentro de mi se haya un corazón salvaje, que acecha y tiene hambre al mismo tiempo. No estoy dispuesto a renunciar. No he dejado de luchar por la verdad y después de un largo año sin ti, voy a encontrar la manera de poder contactar contigo, de encontrarte y de volver a tener la llave de tu corazón.

Por otro lado tengo miedo. Miedo de que la llave de tu corazón no se la hallas entregado con el tiempo trascurrido a otro hombre. Que tu cuerpo  pertenezca a otro y te hayas olvidado de mí.

Dame la llave de tu corazón, dame un camino, dame una razón, dame la fuerza para conquistar tu amor.

Y por las noches me pregunto si fui yo, quien te amo;
O un extraño que partió, al despertar;

 

 

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