El reflejo del lago de los cisnes, by Neus Sintes

El espejo es una “puerta” a esa otra dimensión que es el mundo astral; de esta forma acostumbraban a dar la vuelta o tapar los espejos cuando había fallecido alguien recientemente, para evitar su regreso o para que no les robara su alma. Los pueblos antiguos pensaban que el alma humana radicaba en la sombra o en la imagen reflejada en el agua o en un espejo.

Años atrás, existió una historia de amor en una pequeña aldea, donde todo el mundo se conocía. En ella existía y sigue existiendo un lago llamado “El lago de los enamorados” o que es lo mismo “El lago de los cisnes”.

Se conocen pequeños fragmentos de Will y Odett, dos enamorados que que se amaron en silencio en el lago de los cisnes, bajo la mirada atenta de la luna. Convirtiéndose más adelante, por arte de magia en una bella pareja de cisnes. Hasta que la que la muerte llegó a sus vidas de la forma más inesperada. Entonces el lago se tiño de color rojo…

Desde entonces la gente del pueblo habla sobre un suceso que se desarrolló hace mucho tiempo. Las supersticiones han abundando de generación en generación y son muy pocos los habitantes que pasan cerca del lago de los cisnes. Una cuerda atada de un extremo a otro prohíbe el paso.

En la actualidad Ángela se instala a vivir en la aldea. Ángela, quería reconstruir su vida. Su corazón roto en pedazos necesitaba encontrar de nuevo un poco de tranquilidad en su vida, por eso se había mudado. Para poder estar sola consigo misma y poder hallar la paz interior que tanto necesitaba.

Había alquilado una casita cerca de un lago muy hermoso. Donde se podía respirar el aire fresco y la naturaleza del lugar. Todavía tenía cajas por deshacer y colocar sus cosas en la habitación. Su única vecina era una anciana mujer, muy poco habladora. Normalmente la veía dentro de la casa, sin apenas salir. Menuda y discreta, solía mirar de vez en cuando de reojo a su alrededor con sus pequeños ojos vidriosos. Al salir lo hacía para regar sus macetas, que las cuidaba con mucha delicadeza.

-La nueva inquilina, ¿verdad? – le saludó. Soy Lilian, aunque llámame Lily.

-Un gusto conocerle – Soy Ángela.

-¿Te quedarás por mucho tiempo? – preguntó, escudriñándola con sus ojillos.

-Eso espero – afirmó Ángela.

-Un consejo Ángela. Ten cuidado con las aguas del lago que hay detrás de los árboles. Y sin decir nada más, la anciana se adentró en su casa silensiosamente.

Ángela se la quedó mirando a medida que se adentraba en su casa. Un silencio envolvió la atmósfera. Su intuición le decía que no debía preguntar, aunque su mente empezó a pensar en lo que le había dicho…

Por la noche, encendió un rato la televisión y sus párpados cansados, empezaron a cerrarse de sueño. Se levantó y se dirigió  a la habitación antes de caer dormida en el sofá.

Un nuevo día amanecía, con un sol radiante y hermoso. Se sentía feliz de haber tenido el valor de cambiar de vida, de lugar. Animada decidió terminar de arreglar la casa para poder salir afuera.

Con su bandolera colgando salió y dio un largo y agradable paseo por el pueblo y sus alrededores. Curiosa por naturaleza, sin apenas darse cuenta había llegado casi a su casa por la parte trasera donde según su vecina Lily le había comentado que había un lago.

Se entreabrió entre los arbustos y de ellos pudo ver un precioso lago, cuyas aguas de un azul intenso brillaban con intensidad. Rodeado de unos arbustos grandes y verdes. Una calma y una paz abundaba en ese lugar.

-¿Cómo es posible que este lugar tan hermoso, se encuentre tan solitario? – se preguntó

A raíz de entonces empezó a formar parte de la vida de Ángela, quien por las tardes acudía al lago, se sentaba y pasaba las horas leyendo, soñando o simplemente iba para ver su hermosura y estar tranquila. Formó a ser parte de ella, de su vida de alguna manera.

-¿Que haces aquí, Ángela? – le dijo Lily, saliendo de entre los arbustos

-Leer – le contestó

-¿No recuerdas que te aconseje de este lugar? – le dijo mirándola de nuevo con esos ojillos perspicaces

-Sí, lo recuerdo. Y no voy a dejar de venir. Porque haya un cartel que prohíba su paso…Ademas  – continuó – ¿Que es lo que puede pasar?

-No es lo que pueda pasar…es la historia de este lugar… – y retrocedió unos pasos temerosa. Aquí, nosotros somos gente muy supersticiosa. Tú no puedes comprenderlo. Haz lo que desees.

-Espera – intervino Ángela. Lo siento, pero este lugar me transmite paz. Espero que me entiendas. Entiendo que seáis supersticiosos, por los motivos que yo desconozco, pero yo no creo que daño puede hacer un lago tan hermoso… – dijo mirándolo de soslayo.

-Daño ninguno…pero a mí me da miedo – le contestó Lily mientras se iba a su casa.

Las palabras de su vecina siempre le venían a la mente. Pensaba en ella en ocasiones; La conocía muy poco. Pero las conversaciones que había mantenido con ella siempre terminaban en un silencioso suspense en el aire. No sabría decir que edad tenía aunque por su aspecto parecía bastante anciana…De mente clara, y de ojos ávidos, sus palabras eran siempre claras y misteriosas.

Un día, cuando estaba a punto de irse a casa, después de haber estado leyendo en el lago. Al levantarse de detrás de los arbustos asomaba un objeto de color azul. Con cuidado fue a cogerlo y al sostenerlo pudo ver que era un precioso espejo de mano. Era pequeño y de color azul con forma de corazón cuyos bordes eran plateados. Un dibujo de dos cisnes blancos de grandes alas se apreciaba en él.

Dio un giro a su alrededor para ver si alguien había venido y se le había caído. Pero no vio ni oyó a nadie. Solo estaba ella.

-¿De quien puede ser? – se preguntó extrañada. no he visto a nadie por aquí…

Volvió tocarlo con las yemas de sus dedos y pensó en llevárselo a casa hasta que apareciera su dueño. Aunque era extraño.Tal vez lo había perdido alguien antes de que ella llegara…

Una luna llena asomaba junto a la ventana. Hermosa y brillante. Colocó junto a su mesita de noche el espejo de mano. Se acomodó para dormir hasta que sus párpados se cerraron y se hundió en un profundo sueño. Mientras Ángela dormía plácidamente, percibió una luz. Tal vez se hubiera olvidado la luz encendida de la lámpara de noche. Intentó cubrirse con la almohada pero en vano. A los pocos minutos fue despertándose. Sus párpados entre medio dormidos y medio despiertos intentando localizar el punto de luz que alumbraba la habitación a oscuras.

Asombrada, creyendo estar dormida sin estarlo, pudo ver que la luz venia del espejo. De él emanaba una luz azulada, intensa.

-Pero, ¿que está pasando? – se preguntó, alarmada.

Sentada en el borde de la cama contemplaba como aquél pequeño objeto brillaba sin parar. Su intención era cogerlo, pero el miedo se le impedía. Entonces recordó las palabras y el comportamiento que adoptaba la anciana Lily cuando la veía en el Lago.

Respiró hondo, sacó coraje y cerrando los ojos cogió el espejo. Su corazón palpitaba muy rápidamente. Se estaba arriesgando sin saber que ocurriría.

-Oh! – exclamó, viendo como el espejo dejaba de brillar.

Encendió la luz de la lamparita de noche y fue entonces que con sumo cuidado abrió la tapa del espejo. Dos figuras aparecieron reflejadas. Un chico y una chica en un lago. Se quedó mirando el espejo como quien mira una alucinación. El espejo empezó a trasmitirle a Ángela unas imágenes, como si de una breve historia se tratará, que quedaron grabadas en su mente.

La primera imagen fue la de una pareja de enamorados. A continuación pudo ver que era una pareja de bailarines. Luego unos cisnes aparecieron en su lugar. Como los que tenía grabado en la parte superior del espejo. Y luego Ángela se asustó al ver la última imagen. Un lago teñido de rojo…

Cerró el espejo con sumo cuidado. Lo dejó en su sitio y su cabeza empezó a dar vueltas sin poder analizar ni comprender nada. ¿Que le estaba intentando decir el espejo?

-Tengo que ir a hablar con Lily – afirmó. Tal vez pueda ayudarme a entender la magia si es que puedo llamarlo así…Me estoy volviendo loca!. O tal vez sea una trampa – meditó.

Intentó dormir un poco, aunque le resulto difícil hacerlo.

A la mañana siguiente se quedó mirando el espejo y hablando para sí misma se dijo.

-Iré a hablar con Lily, pero no le hablaré del espejo – meditó. Sino, del lago en sí.

-Toc, Toc.

-¿Quien es?-preguntó Lily, detrás de la puerta

-Soy yo, Ángela. Tú vecina. Quiero hablar contigo

Lily abrió despacio la puerta y se quedó mirando a Ángela con preocupación.

-¿Que ocurre, Ángela? – preguntó dubitativa

-Me gustaría que me contarás la historia de Lago…si es que hay algo que contar…

-Pasa..¿a qué tanto interés, ahora?

-Después de tantas advertencias de tu parte…pues me gustaría saber el motivo, si es que lo hay. De porque tanto misterio – intento explicar.

-Ven, siéntate..- le ordenó. – suspirando para sí.

-Ángela se sentó en el sofá – ansiosa.

-Silencio-

De repente un silencio reinó en la casa de Lily, mientras empezó a encender incendiarios y velas a su alrededor, sin decir nada. Luego se sentó delante de Ángela y empezó a narrar lo que pasó hace años atrás.

-Para empezar; el lago que visitas con frecuencia es llamado “El lago de los Enamorados” o “El lago de los Cisnes”. – Respiró lentamente y empezó a narrar lo sucedido.

Hace años atrás en el Lago de los Enamorados, era muy conocido en esta aldea. De hecho, todas las parejas iban a merendar o a pasar el día. Incluso los viandantes que pasaban se paraban, aunque fuese para contemplar su belleza y atracción.

Un día una pareja de enamorados de esta aldea, se cruzaron con el lago. Y desde ese día lo convirtieron en el lugar al que acudían para amarse en secreto. Ambos compartían el talento por la danza. Eran grandes bailarines. Al contemplarlos en el escenario parecían cisnes con sus vestimentas blancas y sus esbeltas figuras. Y nunca se supo porqué pero un día en cisnes se convirtieron. Las aguas del lago convirtieron a Will y Odett mientras estos bailaban dentro del lago en unos preciosos cisnes.

-Silencio-

Convertidos en una pareja de cisnes ya nada se podía hacer. El cómo se convirtieron es un secreto y un misterio. No se sabe si fueron las aguas del lago o alguna maldición de quién sabe qué. Es un misterio.

Pero eso no fue lo peor. Un día Odett enfermó. Al no saber cómo curar a un cisne. Tuvimos que ver los ciudadanos de mi época como Will permaneció a su lado. Sufriendo en silencio. Junto a a su amada Odett. Que tras mucha agonía termino falleciendo. Tras la muerte de Odett, Will se volvió loco y sus aguas se tiñeron de rojo, tras ahogarse en ellas para no estar solo y estar junto a su amada Odett en el otro mundo.

-Silencio

-Es una historia terrible y muy triste! – afirmó Ángela

-Sí, si que lo es. Yo ya soy muy anciana y han pasado muchos años, pero el lago sigue estando igual y la historia permanece. Nunca ha desaparecido. De alguna manera por creíble o no, la historia de amor de Will y Odett sigue vivo en el alma de lago, como si algo lo mantuviera vivo. – sentenció.

-Ahora te entiendo cuando me decías que evitara estar allí…¿Tú crees en la magia o en las maldiciones, Lily? – contesto Ángela

-Sí. De alguna manera si creo en ellas. Para bien o para mal. Pero en esta historia fue una tragedia. No sé como se llegaron a convertir y nunca se sabrá en unos cisnes. Es un misterio. Y los misterios, más vale que queden enterrados bajo llave.

-Pero, ¿y sus almas permanecen en el lago? – preguntó.

-Ahora entiendes porqué somos tan supersticiosos… – dijo mirándola con temeridad.

-Sí – le contestó Ángela.

Cuando Ángela se disponía a irse, Lily la llamó desde la puerta, avisándola

-Ángela, prométeme una cosa – por favor.

-¿Sí…? – respondió

-Si vas al lago, no te metas dentro de sus aguas. Es lo único que te pido.

De acuerdo, te lo prometo Lily. – Dijo asintiendo con la cabeza.

De camino hacia su casa pensó en la historia que le había narrado su vecina y en el misterio que iba empezando a cobrar un poco de sentido. Prefirió no comentarle nada del espejo, creyó necesario que nadie lo supiera. Después de lo que  sabía adoptó la postura de no temer al espejo. Tal vez por la noche anterior quería decirle algo con sus imágenes y ella tuvo miedo. Miedo de esas imágenes que ahora entendía.

Al llegar a casa lo cogió con ambas manos. Cerró los ojos y pensó en los dos amantes que se convirtieron en cisnes. Entonces el espejo volvió a brillar. Era una señal, lo intuía.

-Y si…el espejo era el objeto, el amuleto que mantenía el alma viva de Will y Odett – se preguntó a sí misma.

Parecía una locura, pero habiendo escuchado la historia y visto lo sucedido, ya nada le parecía raro.

Sentada en la cama con el espejo entre en sus manos, pensaba en ellos. En Will y Odett y en cómo se pudieron convertir en cisnes…Abrió el espejo y en él se representaron nuevas escenas. Eran Will y Odett bailando una coreografía en el lago, dentro de sus aguas. Entonces, se vieron envueltos sin darse cuenta en una burbuja azulada que provenía de las aguas del lago. Al terminar la coreografía se vieron transformados en cisne.

La última imagen la de un espejo cayendo de la mano de Odett al transformarse. El mismo que Ángela sostenía entre sus manos.

-Oh – exclamó. Ahora lo entiendo. El espejo pertenecía a Odett!….

Ángela había descubierto de donde provenía el espejo. Pero prefirió no contárselo a nadie y menos a Lily. Por el contrario decidió quedárselo con el fin de guardarlo para que estuviera seguro y que no se perdiera nunca. De esta forma mantendría el alma de Will y Odett.

Se acercó a la ventana y mirando hacia a lo lejos pensó en la triste historia de amor. Y se preguntó porqué a ella se le había confiado el espejo. Misterios de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s