La magia de la Navidad, by Neus Sintes

Ismael vivía con su madre Cristina quien se encargaba de su alimentación y de sus estudios en el colegio y demás necesidades. Llevaban viviendo solos desde que su padre tuvo que marcharse por asuntos de negocios. Las Navidades las celebraban juntos los dos, pero siempre había un vacío en la casa cuando la Navidad se acercaba; faltaba su padre quien en muchas ocasiones rezaba por la noches para que regresara y pudieran celebrar después de tres años sin su ausencia, la Navidad todos juntos. Pero todavía ese día no había llegado. La esperanza no la había perdido. Anhelaba volver a abrazar a su padre.

-Mamá, tu crees que este año regresará papá – le pregunto dubitativo.

-Ten fe, hijo mío – le dijo abrazándole.

Cristina conocía bien los sentimientos de su hijo. No quería que las Navidades de nuevo fueran tristes para él…aunque en ocasiones no podía evitarlo. Ella siempre era optimista y deseaba que Ismael estuviera bien.

Un día jugando en la plaza, Ismael se encontró con un grupo de niños que esperaban en fila para sentarse en los brazos de papá Noel. El ya era mayor para esas cosas, así que decidió hacer marcha atrás, cuando uno de los niños le llamó

-Eh!-No te vayas, ésta es una oportunidad única para pedirle a papá Noel tu deseo.

-Es que yo… – dudó – de acuerdo iré contigo.

El niño que era más pequeño que él, se alegró.

A medida que la fila avanzaba, le tocó el turno a Ismail, quien algo indeciso miró al Papa Noel que estaba sentado con su vestimenta roja y su larga y abundante barba blanca y esa mirada de un color celeste que le indicaba que subiera a sus rodillas.

-Adelante, siéntate – le indico alargando la mano.

Ismael se dirigió al Papá Noel y sentándose en sus rodillas, le miró fijamente y un brillo especial se reflejo en los ojos de éste.

-¿Como te llamas, chico? – le preguntó

-Mi nombre es Ismael.

-Un sabio y bonito nombre. ¿Qué le pides a la Navidad?

Ismael se quedó mirándole, como si la pregunta le hubiera venido en forma de una oleada de viento – ¿Que es lo que deseo? – dijo mirándole con un hilo de voz – Deseo, y anhelo que mi padre regrese. Ése es mi único deseo.

Bajó de sus rodillas y por unos breves instantes ambos se quedaron mirando. Papá Noel, se quedó mirando al chico que marchaba hacia su casa, y mientras, se quedo pensando en las palabras de aquel muchacho…

Llegó el día de Navidad y su madre estaba preparando algunas cosas para la cena. Pasaron el día juntos. Intentando llevar el día lo mejor posible para que la tristeza no se reflejara en los ojos de ambos.

La mesa ya estaba servida y la cena olía a recién hecha. Cuando su madre e Ismael iban a sentarse para cenar, oyeron el timbre sonar

-¿Pero quien puede ser? – exclamo su madre

Al abrir la puerta vieron la silueta de un hombre; su padre

-Papá!! – exclamó Ismail – echándose a los brazos de su padre, en esos momentos fue el niño más feliz del mundo.

-Cristina – dijo besando a su mujer – no volveré a marchar. He venido para quedarme. Juntos, los tres.

Ismael recordó la tarde que había pasado con Papá Noel…-su deseo se había cumplido. Sonrió, alegre y feliz. En su mente no podía creerlo, pero era cierto, su padre estaba aquí.

Su casa se transformó de nuevo en un hogar lleno de amor y de alegría. Donde la música volvió a oírse y tanto su madre como el no volvieron a encontrarse nunca más solos. El vacío que se hallaba antes se había llenado de nuevo. Su vida estaba llena de alegría y de amor.

 

 

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