Un mundo Mágico, by Neus Sintes

Cristalina de Hielo y Lis de Flor pertenecían a un mundo diferente al nuestro. Pocos son las personas que creen en unicornios, hadas y elfas…pero sí existe; existe un mundo donde todas esas criaturas hermosas existen de verdad. Son como nosotros, tienen sus vidas, costumbres y su mágia. Pero son muy pocas las personas que las han visto porque casi nadie cree en la fantasía. De esta manera se han ido extinguiendo y esparciendo por distintos lugares de la tierra. Pero en un lugar se alojaron Cristalina de Hielo y Lis de Flor con sus unicornios. Cierto día, como otro cualquiera ambas hermanas se alojaron en un lugar muy bonito, rodeado de flores y de un paisaje que hacía brillar sus respectivas alas. Provenían de la familia de las Elfas.

Perdieron a los suyos en un día lluvioso, donde unos dragones los raptaron y desde ese día no han logrado hallarlos ni saber de ellos. No pierden la esperanza, pero ambas hermanas han decidido seguir adelante y quedarse por una larga temporada en un lugar que les sea agradable y que la paz se mantenga en él.

Crsitalina de Hielo vestía de un azul intenso que brillaba al sol y su cabellos de una larga melena color blanca como la nieve. Su unicornio blanco, símbolo de la bondad y de la nieve. Cristalina de Hielo poseía el don de las estaciones. De mantener el invierno rodeado de su agradable nieve y el verano de su azul y cálido sol.

En cambio Lis de Flor, que vestía de lila como su unicornio, poseía el don del color. Que todas y cada una de las cosas, tanto flores, animales conservaran el color que la naturaleza les había dado y no lo perdieran nunca.

Un día, cabalgando con sus unicornios llegaron a un hermoso valle. El sol brillaba dejando entrever toda su hermosura. Los pétalos de las flores crecían, formando así hermosas flores, los árboles eran grandes y fuertes y en lo alto nidos de pájaros revoloteaban, dando vida a un valle en el cual Cristalina de Hielo y Flor de Lis decidieron quedarse.

Durante un tiempo vivieron en calma, pero lo que no sabían era que un peligro las acechaba..

No muy lejos, arriba en las montañas una mirada malvada las había encontrado. Allí en lo alto de la cima de la montaña vivía Salma, una malvada bruja que deseaba tener los poderes de Cristalina de Hielo y Flor de Lis. Con el tiempo y junto a su maldad había conseguido reunir muchos poderes, pero lo que nunca pudo conseguir fue conservar su juventud.

Quienes poseían el don de la juventud eran los unicornios de ambas hermanas, siempre tan fieles a sus elfas.  Protectores y acompañantes en su camino.En su mundo.

Una noche mientras todos dormían un sonido proveniente del bosque hizo despertar a Lis de Flor quien recurrió a su hermana mayor…Éstas llegaron tarde, pudieron ver cómo dos feroces dragones raptaban a sus unicornios. Y el cielo se tiñó de un color gris oscuro y todas las cosas del lugar se apagaron, las flores perdieron su color. En pocos instantes sus ojos vieron cómo ése lugar maravilloso que habían creado se apagaba ante una terrible oscuridad.

Pero Cristalina de Hielo decidió ir en su busca. Cogidas de la mano, las dos elfas fueron en busca de sus unicornios, pese al peligro que conllevaba. Fueron subiendo la montaña con cuidado. Escalando cada peldaño de roca, a Lis de Flor se le hacía interminable. El ver cómo el mundo se había apagado le entristecía.

Poco a poco iban aproximándose a aquella montaña tenebrosa. Una gran casa se veía a lo lejos. Frente a la puerta se encontraban tiritando de frío y de miedo mientras veían como la puerta se abría sola. Agarradas de la mano entraron y sacaron de su interior la valentía para dejar a un lado el miedo. Y cual su sorpresa que cara a cara se encontraron con Salma.

Salma las miraba de arriba a abajo, con rabia. Una rabia contenida hacia aquéllos que poseían poderes que a ella nunca se le fueron concedidos al nacer. Por eso el odio corría por sus venas desde siempre. Era un ser malvado, que nunca conoció el significado de amor.

De repente oyeron ruidos que provenían de una de las habitaciones. Allí estaban los unicornios. Flor de Lis lo sabía y en un furtivo intento por ir hacia la habitación, Salma la intentó atrapar, pero Cristalina de Hielo fue más rápida y le hizo la zancadilla para que tuviera más tiempo Flor de Lis de abrir la habitación y poder salvar a sus unicornios.

Al liberarlos, las dos Elfas recuperaron todos su poderes y de entre otras estancias reaparecieron muchísimos Elfos y Elfas que había estado atrapados en lo alto de la montaña con la Salma, y éstos recuperaron sus poderes. Junto derrotaron a la malvada Salma. La encerraron congelada en una de las habitaciones, congelada.

A partir de entonces Cristalina de Hielo junto con su hermana Flor de Lis y los demás elfos, construyeron un mundo mágico donde reinaba la paz y la armonía. Donde las risas eran el sonido que más se podía percibir y la felicidad creció en aquél lugar formado por ellos.

 

 

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