Su sueño fue…, by Neus Sintes

Uno de los sueños de Sandy siempre fueron muchos; entre ellos ser una bailarina. Poseía unas largas y bellas piernas que sabía mover a la perfección. Su estilo al caminar era único. La hacía diferente a las demás chicas. De complexión delgada y curvas de mujer, era la envidia de muchas chicas y de muchas miradas que atraía a los hombres.

Vivía con su padre, quien en ocasiones se avergonzaba de ir con la calle con ella ya que era demasiado hermosa. Su mujer, la madre de Sandy los abandonó por un sueño; ser bailarina. Lo único que deseaba era que su hija no siguiera los mismos pasos que su madre.

Sandy estaba a punto de finalizar los estudios básicos y ahora a sus casi 18 años estaba buscando trabajo. Quería ganarse la vida y ser más independiente. Llevaba unos meses que había echado currículos a varios sitios, especialmente relacionados con ser profesora de ballet o de baile en general. Le había comentado a su padre que ya estaba mirando trabajo, aunque no le dijo que fueran relacionados con el baile ya que a él no le gustaba; le hacia recordar a la madre de Sandy.

Cierto día, paseando con sus amigas, se detuvo un instante. Un cartel que había en un escaparate le llamó la atención. Se trataba de un casting de baile en el que elegían a algunas candidatas a ser bailarinas. Sandy no dudo ni un instante a anotar el número de teléfono. El próximo viernes 13 tenía una su primera entrevista.

Llegó el viernes y Sandy se encontraba nerviosa e impaciente. A medida que se iba vistiendo iba mentalizándose en lo que iba a decir o cómo actuar, ya que la primera impresión es muy importante. No sabía qué ponerse, así que al final se declinó por algo sencillo con un toque de elegancia, para no parecer muy informal. Se había puesto unas botas negras con un poco de tacón.  Una falda sencilla pero elegante con una blusa blanca con volantes en las mangas, que le daban un toque de elegancia.

Se encontraba delante de la puerta a punto de tocar el timbre. La puerta se abrió.  Al entrar la recepcionista la hizo pasar al despacho del gerente donde tendría la entrevista.

-Señor Gram… – se disculpó – la señorita Sandy a venido a la entrevista

-Pase –  dijo éste, dejando de lado los papeles a un lado.

  • Buenas tardes, Señor Gram – se presentó Sandy

  • Llámame Gram, por favor – ofreciéndole asiento.

Gram se quedó mirando a Sandy y le dedicó una sonrisa. La hizo sentar, sin perder detalle de sus piernas y su cuerpo en sí.Tenía delante de sí a toda una belleza.

Sandy sentada en la silla cruzó las piernas, dejando entrever, sin darse cuenta, parte de sus muslo derecho. El corazón le latía deprisa, y sólo deseaba dar una buena impresión.

-Bueno, Sandy. ¿Tu sabes que tendrás que pasar una serie de pruebas?, para hacer el casting. – comenzó Gram

-Sí, eso suponía.

-¿Has trabajado de bailarina ?…dado tus llamativas piernas

-No. He terminado mis estudios y siempre he deseado trabajar de bailarina o dedicarme al baile

-De acuerdo. Entonces, podemos comenzar. Cuando quieras. Pasaremos al estudio.

Ambos se levantaron y Gram la guió rodeándola por la cintura  sin dejar de clavarle la mirada. y dedicándole una sonrisa, la puerta del estudio se abrió ante ellos.

Una melodía suave pero atrayente empezó a sonar. Gram apoyado contra la pared, encendió un cigarrillo y mirando atentamente a Sandy, le dijo que bailará para él..

En medio de aquel escenario se cerraron de repente las luces dejando visibles unos focos en el aire. Proyectaban la silueta de Sandy a medida que ella se dejaba llevar por aquella melodía que le sabia a magia. Cerró los ojos y se dejó llevar. Sus piernas empezaron a danzar sin más. Su cuerpo proyectaba sombras que a Gram le dejó perplejo.

La música dejo de sonar y poco a poco Sandy fue avanzando con una soltura desconocida por ella pero que la hacía sentirse segura de sí misma. Una vez estuvieron cerca el uno del otro, ambos se miraron apenas por unos fragmentos de segundos y en los ojos de Gram apareció un brillo especial que dejaron hipnotizada a Sandy.

  • Sandy, llevo años, siglos tal vez, una eternidad buscando a mi compañera y aliada. Eres irresistible a mí. Deseo beber de tu sangre, así como los humanos beben del vino. Quisiera que fueras mía, pero no soy un vampiro malicioso y sólo te convertiré si así lo deseas. Y con un chasquido de dedos la des-hipnotizó.

  • Vampiro!, pero …Cómo!, me estas tomando el pelo, dijo Sandy

-Nunca miento, Sandy, le contestó Gram muy seriamente

Sandy empezó a sentirse insegura e intentó huir. Uno de los tacones se rompió y cayó de rodillas haciendo que un hilo de sangre se reflejara en el suelo y los ojos de Gram empezaran a ponerse brillantes.

Un silencio se produjo en la sala. Sus ojos se volvieron a cruzar. Sandy le miraba como quien mira a alguien a quien descubrir, a quien escuchar y aprender de el..

-¿Quien eres…?, – le preguntó entre susurros.

-Estoy en deuda contigo, Sandy…tu sangre, el color de tu sangre…Conozco el aroma de esa sangre que brota de tu rodilla lastimada. ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Claro, pero…no te entiendo, ¿en deuda? -contestó Sandy un poco mas tranquila.

  • Conocí a tu madre, Caroline…

  • A mi madre!, dijo emocionada Sandy. Dime, por favor..¿Donde se encuentra?.

-Déjame continuar y te contaré como conocí a tu madre.

Era una tarde como otra cualquiera. Una en la que el viento primaveral se acercaba y era agradable al cuerpo. Afortunadamente soy uno de los pocos vampiros que quedan que poseen el don de poder vivir durante el día. Se parece mucho a ti, posee la belleza de la cual hizo enamorarme. Ella se acercó un día al local como tú has hecho para rehacer su vida. Estaba agobiada y necesitaba hacer de su vida algo más. Cuando nos conocimos, fue como encontrar la calma para alejarse de una tormenta. Ella es ahora vampira. Iba a convertirla yo cuando apareció Flex, un vampiro igual que yo y me abandonó por él. Flex, es quien la convirtió en lo que algunos somos; vampiros.

-Mi madre es una vampira… – entreabrió los ojos

-Así es. Tu sangre me demuestra que tú eres su hija. Por eso lo he sabido desde el primer momento en que has venido. Te he deseado, Sandy. De hecho, te deseo.

Sandy se puso en pie muy decidida y mirándole a los ojos se aferró a su cuello

-No sé como pudo mi madre dejarte por otro… – pero sí se que mi sueño fue siempre ser bailarina, como ella. Pero ahora mi sueño es otro y necesito de tu ayuda para conseguirlo. Gram deseo que me conviertas en vampira. Deseo encontrar a mi madre y lo quiero hacer junto a ti.

-¿Estas seguro, Sandy? –  le pregunto Gram

-Muy segura. Y desabrochándose los primeros botones de la blusa dejó caer su melena hacía un lado para que Gram pudiera hacer de ella una vampira más.

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