El Ático, by Neus Sintes

Hace muchos años atrás en el tiempo, existió una escuela regida por monjas que sólo aceptaban a niñas. En aquéllos tiempos los niños y las niñas estudiaban en diferentes escuelas ya que cada una enseñaba diferentes  modalidades en el caso del coser por ejemplo; en los colegios de niñas había a parte de la enseñanza básica, estaban las clases de cocina, de costura, y de modalidades que les sirvieran de ejemplo para en el futuro convertirse en chicas bien educadas. Lo mismo que en los colegios donde estaban los chicos. Allí impartían clases cómo el deporte en sí, la defensa y otras modalidades para en un futuro ser dignos hombres.

Pero no todos podían permitirse el lujo de poder estudiar en colegios cómo aquéllos. Los que no podían se dedicaban a ayudar a sus padres en el trabajo para poder así seguir el oficio desde pequeños. Y a las niñas a comportarse como tal, así el día de mañana que consiguieran esposo y ser futuras mujeres dedicadas al hogar y a los niños.

De entre todas las escuelas, había una en especial que destacaba por su grandiosidad y grandes muros. Impactaba al verla. Tenía muchas ventanas de tres o cuatro pisos y un quinto; que era el ático. Allí estudiaban las niñas, las cuales venían de familias adineradas. Michele pertenecía  a una de ellas…

Michele siempre había sido una niña con gran curiosidad , con muchas ganas de jugar y sobre todo hacer amigos. Poseía la virtud de que podía entablar conversación con cualquiera y enseguida hacer amigas, también le gustaba la naturaleza, el estar al aire libre, sentir cómo la brisa del viento te transporta a imaginar, fantasear, a sentirte libre tirándose en la yerba verde. Al matricularla en el colegio su expresión de alegría cambió…ver esos muros tan altos de color gris. Notar que esas ventanas cerradas no te dejaban respirar y sin faltar ni mucho menos lo estrictas que parecían las profesoras con sus gafas puestas, estiradas, bien vestidas con su atuendo habitual, rectas, erguidas, con una mirada severa y rígida. Michele notó como la estaban mirando, cómo la miraban de arriba a abajo como dando su aprobación para entrar en aquél colegio que a ella le resultaba horroroso…¿Dónde se podía respirar? Si todo estaba cerrado con llave y no había color en las habitaciones. Y tener que quedarse interna como las demás niñas que había le resultaba agobiante.

Mientras sus padres hablaban con la directora…Michele alzó la vista hasta llegar a ver el ático. El último de los pisos de los que se componía el colegio. Se quedó mirándolo fijamente atraída como si de un imán se tratara…¿Quien viviría allí?. Sus ojos azules escudriñaron bien hasta arriba hasta donde podía alcanzar la vista y finalmente cuando la bajó para girarse y ver de que hablaban sus padres, notó una presencia. Volvió a ver el ático y del él vio una silueta…Alguien también la observaba, ¿Quien?

-La enseñanza de este colegio es fundamental para cualquier niña de su edad…diez me han dicho que tenía

-Sí. Lo que nos preocupa es el cambio de colegio. Nuevos amigos, profesores, ya me entiende…Nosotros que le hemos intentado inculcar una disciplina correcta, queremos lo mejor para ella; dijo su madre

-No se preocupe aquí estará bien y le enseñaremos todo cuanto debe saber y las demás compañeras son igual que ella. Se harán enseguida amiguitas…la pondremos en la habitación del cuarto piso con Amelie que será su compañera de dormitorio. Es una niña muy disciplinada y curiosa y respeta mucho las cosas y obediente. De hecho es una de mejores alumnas que tenemos, de momento. No tienen que preocuparse por nada.

-Oh, Cuanto se lo agradecemos! y girándose hacia su hija le dijo: Michele, aquí estarás bien y vendremos a visitarte a menudo. Aprenderás muchas cosas y te sentirás muy bien con las demás niñas que son muy educadas y refinadas.

-Michele se quedó mirando a su madre con cara de pocos amigos. La estaban internando en un colegio nuevo con ventanas cerradas y sin color y encima tenía que sonreír como una niña buena..pues no. Sus padres le dieron dos besos de despedida y vio como se alejaban, dejándola allí sola en un sitio que era un colegio semejante a la de una cárcel, junto a una directora que tenía pinta de ser una mujer autoritaria y estricta.

Cogió su maleta y volvió a mirar hacía arriba. Algo le decía de que no eran imaginaciones suyas cuando había visto reflejarse una silueta. La voz de la Directora la despertó de sus pensamientos.

-Qué! preparada para conocer tu habitación y a tu compañera, Amelie. Estoy segura que haréis os haréis buenas amigas.

-Eh…Sí. Seguro que sí.

-Recuerda es la Planta 4º Num de la habitación 410. Aquí tienes una copia de las llaves. Y abriendo la puerta se encontraron con la Amelie; la favorita del colegio. Tenia diez años como MIchele. Pero era muy diferente a ella.

-Hola Directora, Ursula. Pase, pase…estaba estudiando el tema de mañana; dijo, inclinando y haciendo una pequeña reverencia con su minifalda grisácea.

-Oh no, querida. No te preocupes. Venía a presentarte a tu nueva compañera de habitación, Michele.

-Oh!, exclamó. Hola Michele…Me llamo Amelie.

-Hola, dijo Michele tirando en la litera de abajo su mochila, preocupadamente

-Bueno, dijo algo sorprendida la Directora, pero dejando pasar por alto el comportamiento que había hecho Michele…Os dejo y ya os iréis conociendo. Buenas noches.

-Amelie se quedó observando a Michele, quién no daba hincapié a ninguna conversación. El silencio se apoderó de la habitación hasta que Amelie lo interrumpió..

-Si quieres mañana te enseño las instalaciones del colegio y el resto del colegiadoSi no hay mas remedio….

-¿Cómo dices?. No te entiendo. dijo suavemente alisándose los pliegues de su falda y retirándose el pelo hacia atrás.

-Haber, Amelie. Me han metido en este colegio de niñas refinadas porque mis padres son adinerados como todas las demás, pero la única diferencia es que yo no me considero igual que vosotras. Me gusta la libertad y no el refinamiento del que poseéis. Eso es lo que me pasa, ¿me he explicado bien?.

Al día siguiente, después de tener la charla de la noche anterior con su compañera, decidió tener una nueva conversación disculpándose.

-Oye..Amelie. Siento haberte hablado de esa manera ayer noche, pero es que me siento impotente. Mis padres me abandonan en un colegio al que yo no quiero asistir. Es como si no fuera mi sitio, no encajo…

-Amelie posó una mano sobre la de Michele y le dijo: encajarás. Ya lo verás.

Transcurrió una semana pero Michele no encajaba, no dijo nada a nadie pero bastaba ver su semblante y sus pocas ganas de estar allí lo decían todo…le faltaba aire. Respirar otro tipo de ambiente. No le djio nada a Amelie, ella no tenia la culpa, a pesar de todo era su compañera y se había convertido en su amiga a pesar de no tener sus mismos gustos pero no compartían ni lo harían jamas las mismas aspiraciones.

Michele, había oído unos ruído en el piso de arriba; el ático y se le ocurrió preguntar a Amelie qué podría ser…

-Oye, Amelie, durante esta semana he oído ruidos de pisadas en el techo…¿acaso vive alguien? Creía que eramos el cuarto era el ultimo piso..

-En el ático vive la mujer de la limpieza con su hijo…

-¿Hijo?, pregunto ésta, sorprendida.

-Sí, bueno….no se lo digas a nadie pero hace tiempo que la señora de limpieza trabaja aquí. Tuvo un hijo. La directora ya le costó mucho mantener el embarazo en secreto y ansiaba por todos los medios de que diera luz a una niña, pero dio a luz a un varón y como es una escuela de chicas pues ya me entiendes…

Desde entonces vive en el ático con su madre, debe de tener diez años como noosotras y nunca se le ha visto; jamás. De hecho se nos está prohibido subir.

Michele, escuchaba atentamente, por fin algo interesante en que pensar…un chico escondido para que no sea visto por las chicas. Se quedo pensando para sí misma..su aire aventurero le decia: sube allí y descubre quien se esconde o mejor dicho a quien esconden…

Durante las clases las profesoras notaron que Michele estaba como ausente, pensando en otras cosas, sin atender a las clases. Pero enseguida retomaba el libro y seguía atendiendo, asi que no dieron nada a la directora, quien estaba pendiente de todo lo que sucedía. A veces Michele, notaba que esa escuela parecía más un internado que una escuela en sí….De hecho mas tarde hablando con Amelie se enteró de que la Directora provenía de una horfanato que dirigió antes que esta escuela.

-Cómo lo oyes, Michele! La directora se crío en un horfanato, por eso es tan estricta…parece que lo paso mal en sus tiempos

-Pero fue directora del mismo sitio donde se crió…

-Más bien profesora, luego paso a ser Directora de esta escuela ya que la directora anterior era muy anciana y pasó a serlo ella, por sus buenas notas y conducta en el colegio se ganó la confianza de la Directora. Lo que nadie sabia era que cuando una vez siendo directora, el rencor que llevaba en su corazón lo depositó en la estricta conducta que hace que esta escuela se parezca a un orfanato o prisión..como quieras llamarlo.

-Entiendo; dijo Michele, que escuchaba muy atentamente con los ojos abiertos como platos.

Llegó la noche y una tormenta empezaba a prepararse…Michele le costaba dormirse sin pensar en dos cosas que le daban vueltas en la cabeza. Una la de las pisadas que oía de vez en cuando arriba, en el ático y del chico que vivía allí con su madre, la señora de la limpieza..que todavía no había coincidido con ella por los pasillos del colegio. Y ahora la historia que su compañera le había contado acerca de la Directora Úrsula. Ya que Úrsula era su nombre. Pero que casi nunca nadie la llamaba por su nombre; sino Directora.

En la escuela prácticamente todo estaba establecido por una rutina de horarios. Desde que uno se levantaba hasta que se acostaba y eso empezó a inquietar y a poner nerviosa a Michele, quien no podía más. Una noche en la que Amelie estaba profundamente dormida, Michele se arriesgó y subió al ático que tantas veces y ocasiones tuve de subir pero no lo hizo.

-Toc ,toc… Nada, silencio.

Michele estaba a un paso de darse la vuelta cuando sus ojos se cruzaron con los de un chico de su edad. Era alto, delgado con unas facciones bien proporcionadas y unos ojos del azul cristalino.

-¿Quien eres? y…¿que haces aquí a estas horas de la noche?; perdona que te interrogue tanto pero es que es la primera vez desde hace mucho tiempo que no veo un rostro, especialmente a una chica; se ruborizó al instante al decirlo, como si se hubiera equivocado o cometido un error.

-No pasa nada, tan solo que con esta tormenta no podía conciliar el sueño; mi nombre es Michele y estoy en el cuarto piso…precisamente debajo tuyo dijo con una sonrisa en los labios.

  • Mi nombre es Johny. Vivo aquí con mi madre desde hace muchos años. ¿no seras una estudiante? No tienes pinta de serlo…son todas unas estiradas, siempre tan refinadas, además aunque quisiera no me dejarían verlas; soy chico. Mi madre trabaja aquí por eso yo no salgo ya que nací varón, ya me entiendes.

  • Pues para sorpresa tuya te voy a confesar que sí soy estudiante hace apenas un mes, aquí. Mis padres me dejaron aquí y ya está. Y sé también que vivías aquí con tu madre…lo siento. No quería meterme donde no me llaman pero es que…no entiende como un chico aunque sea una escuela de chicas no pueda salir. El que seas chico no es una excusa al menos para mi, no me mal interpretes.

-Y sabiendo todo esto…¿te has arriesgado tanto a subir aqui? Te van a expulsar. O yo que sé.

Michele contenía su mirada sin desviarla y mirándolo fijamente le dijo: me gusta la libertad, el aire libre. Sabes si tuviera que decidir en seguir estudiando aquí a poseer la libertad de irme. Escogería irme. Ahora voy a descansar Johny, pero piensa bien lo que he dicho. Y con un beso fugaz en la mejilla se despidió de él. Prometiéndo verlo de nuevo.

A partir de ese día a la medianoche se reunían en el ático en secreto Johny y Michele. Se contaban sus vidas, sus pesares y sus emociones. Empezó entre ellos una amistad grande y poderosa. Johny le contaba cómo fue su infancia desde que llegó al mundo siendo un niño, no fue fácil para él, de hecho las profesoras le prestaban los libros para que éste pudiera estudiar pero eso sí, sin ninguna profesora bajo su mando. Únicamente el tenía que estudiar sin ayuda de nadie. Tenia a a su madre pero siempre estaba atareada en sus quehaceres y limpiando en el colegio. Tampoco no podía huir así como así, lo único que tenía era a su madre, y no podía dejarla sola y abandonarla. Por eso se resignaba a pasar horas y horas entre las páginas o mirando al cielo y pidiendo a las estrellas deseos que nunca se cumplían pero la esperanza es lo ultimo que se tiene que perder…Eso se dice.

Y Michele le hablaba de su agobiante infancia entre gente arrogante y superficial que solo amaba hablaba de grandes casas y de objetos valiosos que sus maridos les había regalado y un sin fin de tonterías que eso eran para ella. Las valiosas y preciadas cosas se llevan en el corazón, en los sentimientos de uno, no en lo material. Ver en su mundo la competitividad sobre todo en las mujeres y comparando a sus hijos como los mejores al igual que todas de sus cosas que tenían. Un mundo completamente distinto al de Johny pero Michele tenía claras las ideas, saldría de allí para buscar la libertad.

Trascurrió el tiempo y se fueron enamorando como dos palomas que en diferentes vuelos se encuentran. Amelie un día sospechando de lo que Michele le estaba ocultando le dijo:

-Michele, escondes algo ¿vedad?, ¿acaso no te estarás viendo con él…?

-Amelie, te lo digo a tí, mi mejor amiga dentro de este territorio…Sí, estamos enamorados si es eso lo que tus oídos quieren oír. Nos amamos. Por favor, no se lo digas a nadie…

-Michele, lo siento. No se lo he dicho a a nadie, me creas o no…pero todo el colegio lo sabe. Los rumores se han esparcido por todo el colegio y han llegado a oídos de la Directora.

-Qué!!!

-Lo siento. Te arriesgaste demasiado. Pero eso es cosa tuya, yo no me meto.

-Michele sabía que se había metido en un buen lío, pero estaba preocupada por Johny…Tenía que verle, hablar con él de todo lo que había sucedido en el colegio, de los rumores esparcidos y de la decisión que tomaría la Directora. Eso le aterraba. Contaba las horas para reunirse con su amado que transcurrían lentamente. Cuando por fin se reencontraron, Michele vio en los ojos de Johny una mirada diferente, asustadiza por un lado y desesperada por otra…no sabría definirla.

-Johny, tenemos que hablar, le susurro Michel.

-Lo sé todo. No es culpa tuya ni mía el que nos amemos.

Michele no pudo aguantar su llanto y se abrazó a el como nunca lo había hecho. Lo agarró del cuello y temblando le dijo cuanto le quería y que no quería irse sin el. Pero tras decirse cuanto se amaban, de repente la puerta se abrió y una sombra en el umbral apareció: la Directora.

-Michele, veo que ya conoces a Johny…

-Déjala en paz, Directora!, exclamó Johny.

-Silencio. He llamada a tus padres que están de camino para llevarte a otra escuela. Están muy disgustados por tu comportamiento. Ni medio año has permanecido sin dejar de hacer de la tuyas.

-Directora, Michele y yo nos amamos y no permitiré que se la lleven..¿Ha conocido alguna vez el amor, señora Directora?. Lo dudo; dijo Johny con rabia en los ojos. Dudo que una mujer como usted, malvada haya tenido la oportunidad de conocer el amor y de saber que es. Perdí a mi padre cuando dera niño, el amor de mi madre fue lo primero que he tenido hasta ahora. Ahora mi amor es Michele, un amor mucho más fuerte que su maldad.

-Johny, te quiero.

-Y yo a tí, Michele.

-Basta. Michele tus padres ya están aquí…Despídete de tu amado.

Los padres de Michele entraron en la estancia y perplejos ante lo que había sucedido, empezaron a criticar a su hija y a recriminarle por lo que había hecho y por poner su linaje en mal posicionamiento ante los demás. Siempre los demás, eso le fastidiaba a Michele. Mirar por los demás, por su bienestar…y que había de los sentimientos…

Michele se aferraba a Johny quien de la mano se tenían mutuamente. No se iban soltar, no lograrían separarlos. Tras unos tensos minutos de insultos y de querer separarlos, la puerta se abrió y una mujer menuda de rostro sencillo surcado por las arrugas de la vez y del duro trabajo apareció y con pasos lentos pero decididos miró a cada uno de arriba a abajo como si los describiera mentalmente.

A continuación habló, derramando una lagrima, como a sabiendas de que algo iba a ocurrir…mirando a Johny dijo:

-Hijo mío, perdí a tu padre sin saber la causa que lo llevó a la muerte. Te tuve a tí, sol de mis soles. Te crié sola con la fuerza de una madre. Trabajé duro para poder tener un techo para los dos, pero ahora te has vuelto mayor y sé que eres muy listo y si te tengo que perder, sera por amor a Michele…Si sé tu nombre y te he visto en ocasiones, a escondidas. Sé que amas a mi hijo y te estoy agradecida por ello. Vayáis a donde vayáis, en el mundo al que huyáis, será un mundo mucho mejor que este. Y acercándose a su hijo le beso en la mejilla y mirando con tristeza a ambos, aprobó la decisión que iban a tomarán.

Fue un instante, apenas unos segundos en los cuales los demás intentaron retenerlos…pero su única vía de escape que tenían era saltar. Mirándose a los ojos mutuamente y diciéndose que se querían saltaron a la repisa de la ventana y saltaron juntos como dos palomas unidas que tan solo el viento las guiaba por el vuelo correcto. Se fusionaron en una persona. Se abrazaron y escaparon hacia la libertad; la libertad para ellos dos no estaba en este mundo, sino en el otro más allá…

Han pasado 100 años de la trágica desgracia que se produjo en la escuela y de la cual se habló y se extendió por todos lados, de generación en generación. Tuvieron que cerrar el colegio y pasados unos años más se derribó convirtiéndose a raíz de tiempo en un bloque de apartamentos que és en la actualidad.

Mayka, una chica joven desea con todas sus ansias encontrar un apartamento para ella sola. Después de convivir con su novio durante tres años se ha dado cuenta de que no confiaba en ella. Mayka posee un don el cual le ha rebelado a su novio o mejor dicho el que fue o quedó de esa relación, un gran secreto muy importante para ella.

Mayka le contó a a su novio lo que no se atrevió hasta ahora: le dijo a su novio que podía ver a espíritus y entablar conversaciones con ellos si ellos lo deseaban. La tomó por loca y desde entonces Mayka sufre en silencio a sabiendas de que no a confiado en ella. Ella que creía que su novio la amaba, que la respetaba y confiaba en ella y ahora que sabia el secreto más guardado el más importante de su vida, se lo revelaba a su novio y éste la tomaba por loca…en estos momentos sólo quería escapar de su mundo y concentrarse en encontrar un apartamento pequeño para ella sola.

Mirando algunos apartamentos encontró un bloque de viviendas que fueron de su agrado, despues de hacer unas cuantas llamadas quedó con el inmobiliario

-Hola, soy Mayka; se presentó estrechándole la mano cordialmente

-Buenos días, le respondió un señor bien trajeado y que parecia llevar años en el oficio.

-¿En qué piso está interesada?

-Estaba interesada en el bloque de enfrente, el del folleto que tengo en la mano.

-hummm vaya, le dijo el vendedor. Es una lástima porque todos están ya ocupados. Y mirándola a los ojos le dijo: bueno todos menos uno; el ático. Que dudo como experto que soy en la materia que quiera vivir allí.

-¿Porqué?. De hecho un ático es lo que busco especialmente, le dijo Mayka; decidida

-Bueno si tan segura está podemos ir a verlo pero son muchos quienes lo han visitado y lo han visto de cerca y muchos otros que no han querido pisar un pie en esa casa. Supongo que sabe porqué y sino lo sabe mejor será que lo sepa antes de posar un pie en ella.

-Déjese de chácharas, señor. Quiero verlo. Y si quiere luego contarme el porqué la gente no lo quiere me gustaría saberlo.

Se dirigieron colina arriba donde un bloque de edificios rodeaba el inmenso paisaje que tenían a su alrededor. Las vistas desde arriba deberían ser espectaculares. Una vez hubieron llegado entraron primero en la recepción donde una señora les saludó cortésmente, y les hizo llegar hasta donde se encontraba el ascensor

-¿A qué piso desean ir?, preguntó por curiosidad

-Nos dirigimos al Ático, respondió el vendedor. Esta joven esta interesada en el

-Los ojos de la mujer se abrieron como platos.

-El Ático…?. Pero si esa casa….

-Tenemos prisa, señora. Gracias por su amabilidad, le interrumpió el.

Mayka no djo nada pero sabía que había gato encerrado y no se iría hasta saber el motivo de tanto secretismo.

-Ya hemos llegado dijo suspirando el vendedor. Entremos

El vendedor abrió la puerta y Mayka se impregnó de un extraño aroma a menta fresca que le refrescó el rostro. Mientras le enseñaba cada rincón del ático y le explicaba de que se componía…Mayka se dejo guiar por sus instintos y dedujo que le gustaba que sí, que se lo quedaba. Se asomó a la ventana y desde allí se podían divisar las montañas a lo lejos.

-Me gusta dijo Mayka

-Está bien, le dijo el vendedor mirándola a los ojos con una expresión dubitativa…

-Hecho. Aquí tiene sus llaves. Es suyo. Y con un apretón de manos le deseó suerte y se alejó…

Antes de cerrar la puerta el vendedor se giró levemente y mirando de nuevo a Mayka le devolvió el saludo con una mano y desapareció, dejando a Mayka en un agradable silencio que la dejó sumida en sus pensamientos mas profundos.

Una vez hubo terminado de arreglar su mobiliario, se dejó caer en el sofá, agotada después de un largo día. Pero ahora debía concentrarse en un cosa; en sí misma. Había emprendido un nuevo camino, un nuevo comienzo y un giro en su vida que tal vez la llevaría a expandir su don de la manera menos inesperada…Mayka era una chica curiosa y las palabras del vendedor aún rondaban por su mente…

¿Porqué ese misterio, esas incógnitas?. Sabía que el vendedor escondía algo pero no de la casa en sí, sino que no quería contar algo que tal vez había sucedido…Mayka no terminaba de encajar las piezas. Los vecinos eran simpáticos y agradables y tal vez fueran fuente de información que a ella le gustaría saber. Le gustaba el ático y era para ella lo que buscaba y encajaba a lo que de hecho estaba buscando por eso no tuvo reparos en quedárselo. De las incógnitas ya tendría tiempo para averiguar lo que con tanto secretismo parecía haber. Ahora debía lo más importante concentrarse en ella misma.

La primera noche la pasó cenando en solitario como muchas otras veces. Algo habitual en ella, así que no le era indiferente. Su cena consistía en un cena simple pero gustosa que la dejo satisfecha par luego poder irse a dormir. A pasar su primera de sus noches en su casa.

Se sumergió en un profundo sueño lleno, en él era espectadora de una feliz pareja que envuelta en un feliz amor se convirtió en un desenlace de tragedia. El golpe de la ventana que se había abierto la hizo despertar…

-Qué! – se había despertado con un sueño muy extraño…Dedujo que había un misterio que no encajaba y eso lo podía descubrir entablando amistad con los vecinos que todavía no había tenido ocasión de conocer, pero antes quería darse una vuelta por el barrio.

Antes de ello percató una presencia cerca de la ventana de la habitación. Mayka fue prudente y silenciosamente y paso a paso se fue a acercando a la ventana. Una vez allí la miró como quién mira un cuadro que en ella se refleja una imagen..pero lo que vio no fue una imagen sino que en la repisa se hallaba un anillo pequeño en forma de infinito o también llamado el símbolo de “Eternidad”. Fue a tocarlo, pero no lo hizo. Algo invisible, la detuvo. No sabía muy bien el qué…pero en el fondo de su ser sabía que algo o alguien la estaba vigilando y no le apetecería por el momento invocar a  ningún espíritu…No estaba para la labor. Se sentía cansada, así que lo dejó estar , no sin dejar de pensar en ello.

Infinito..Eternidad…Muchas personas que lo han visto no han querido ni posar un pisar pie en él. Suerte…

Se había quedado profundamente en el sofá cuando muchas de aquéllas incógnitas rebosaban en su mente y en un sudor frío se despertó, sin saber dónde se encontraba. Aturdida decidió darse una ducha.

  • Llevo una semana viviendo aquí y todavía no he hablado con nadie más que conmigo mismo y mi mente que me hace malas jugadas; y llevándose las manos a la cara se dirigió al cuarto de baño y allí estuvo un largo rato bajo la tibia agua que le caía bajo su cuerpo desnudo liberándola de todo el cansancio que llevaba acumulado y de toda la tensión que le devoraba el alma. Debía relajarse.

-Al día siguiente al bajar las escaleras se cruzó con un chico de su misma edad que vivía en el cuarto; justo debajo de ella…

-Hola!; le saludó éste alegremente. Supongo que eres nueva en el edificio.

-Hola; contesto Mayka más animada. Sí hace una semana que estoy aquí, todavía me estoy adaptando. Me llamo Mayka

-Perdona; se disculpó. Yo Miguel. ¿En que piso vives?

-En el ático.

Los ojos del chico se quedaron un momento como asustadizos pero no quería que lo notara Mayka así que decidió hacer un esfuerzo para disimular…ahh, en el ático. No lo sabía. Y, ¿cómo se vive en él?. Quiero decir…Perdón por mi torpeza pero es que eres la primera que vive en el ático…quiero decir que nadie lo había habitado.

-Sí, eso he oído; dijo Mayka algo confusa con el comportamiento de Miguel. Oye Miguel, ¿puedo hacerte una pregunta?

-Claro..pero si quieres vente a casa y tomaremos un café

-Me encantaría. Justo lo que necesito.

Mayka entró en la casa de Miguel y percató en ella un aire acogedor. La distribución se parecía mucho al ático aunque tenía sus diferencias. El ático era un poco más pequeño pero por lo demás en el piso donde vivía Miguel estaba bien cuidado.

-Siéntate; le dijo Miguel, acercándole una silla- Gracias.

-El café pronto estará listo…Bueno ya está!, dijo con la mejor de sus sonrisas

-Humm que rico. Sienta de maravilla

-Dime, Mayka ¿Qué te ha hecho el mudarte?

-Es una larga historia le dijo Mayka, mirándolo de reojo…No sabría ni por donde empezar.

-Como quieras. Hoy tengo el día libre y también me sé de algunas historias, así que si es por tiempo. Hoy es tu día de suerte.

Mayka suspiro profundamente y dijo; me caes bien y no tengo a nadie con quien conversar así que tal vez me sienta mejor. Ahora Mayka no sonreía. En su sonrisa se había dibujado una línea recta y tenía la mirada clavada en los ojos de Miguel, pero su mirada se encontraba mucho mas lejos de la realidad, lejana…

Vengo de un pueblo pequeño, el cual he vivido prácticamente una parte de mi vida y de la que por decirlo de alguna manera estoy huyendo. Hace unos meses que he cortado con el que era mi novio desde hace tres largos años. Tras una larga relación de mutua confianza el una al otro me he dado cuenta que el no confiaba en mí. Y eso duele mucho. No sé si alguna vez te ha sucedido, pero es como si te clavaran un puñal en el estómago del dolor que te causa por dentro. Por eso estoy aquí. Por eso mis ansias por decirlo de alguna manera de huir, alejarme y mudarme a un lugar más tranquilo y alejado.

-Lo siento mucho

-Bueno, son cosas que la vida nos hace pasar, baches, recaídas. En fin Miguel cuéntame algo de tí…no sé, ¿hace mucho que vives aquí?

-Vivo aquí hace cinco años con mi madre ya anciana. Ella está bien, de hecho se ha ido de excursión con los de la tercera edad. Perdí a mi padre y desde siempre he vivido con mi madre pero la gente es mala; dicen de ella que esta medio loca y eso me altera mucho los nervios. Soy un chico tranquilo pero cuando ofenden a una persona que quiero la defiendo con mi alma y mi muerte, ahora en estos momentos es lo único a quien tengo. No tengo novia. Todos evitan entrar en casa, los vecinos la temen.

Mayka arqueó una ceja y se preguntó porqué a una anciana deberían temerla….pero se aguantó las ganas. Prefirió ser prudente a cometer una estupidez…Migel, no conozco a tu madre pero seguro que si te pareceres a ella sera una mujer muy buena. Ya sé que no la conozco; pero también la gente no respecta a nadie.

-Sí. dijo dando un suspiro Miguel

-No te quiero hacer perder mas el tiempo ; debería arreglar cuatro cosas de la casa.

-Por cierto, Miguel. No habrás oído ruidos arriba, verdad. Me refiero por las noches.

-No. ¿Porqué?

-No, por nada, Miguel. Es que la gente es algo rara…el vendedor me resultó algo intrigante, como si hubiera gato encerrado…Déjalo estar serán conjeturas mías. Demasiado estrés; dijo con una sonrisa para no darle mas importancia.

-Oye, Mayka. Pásate cuando quieras.

Los siguientes días los pasó tranquilos sin novedades y terminando de arreglar el piso. Pero por las noches era distinto. Durante una semana entera tuvo sueños extraños en los que aparecían de nuevo una pareja de mirada triste y terminaba el sueño viendo en él el símbolo de la eternidad, del infinito.

Aquélla noche sucedió lo mismo y Mayka decidió que por algún motivo había dos espíritus que necesitaban hablar con ella, pero no sabía si invocarlos o no. Por un lado quería sonsacar que es lo que pasaba pero por el otro lado después de su ruptura con su novio y el dejarla por su don quería renegar de él…pero después de pensarlo un poco y serenarse decidió invocarlas. No podía vivir bajo esta incertidumbre y pasar noches en vela y soñando lo mimo.

Se refugió en sí misma y entró en su habitación preparándolo todo, teniendo mucho cuidado y yendo con muchísima cautela. No sabía con qué tipo de espíritus se iba a encontrar, si iban con buenas o malas intenciones, pero de una cosa sí estaba segura: eran almas errantes que por algún motivo todavía vagaban por el ático. A medida que se concentraba, iba colocando lo necesario. Para empezar la habitación se hallaba con la luz apagada iluminada únicamente con dos cirios morados, dos cirios verdes y una poderosa ametista morada, verde o Jada en el centro del circulo que había marcado en la habitación. También colocó un incienso sándalo y lavanda alrededor. Una corteza de sauce y una vela espiritual y una campana para el ritual. Todos los elementos ya estaban listos.

Mayka se colocó en posición con las piernas cruzadas y los ojos cerrados. Juntó las manos manteniendo una relajación interior dispuesta a averiguar lo que tanto secretismo parecía ocultar el ático dónde ahora residia. Era medianoche la mejor hora para poder visualizar los espíritus

Tras sumergirse en el silencio y la oscuridad recitó las siguientes palabras que de Mayka brotaron sin más:

“Espíritu de buena voluntad, te pido que ingreses al circulo exterior. Al segundo círculo y al circulo interior.

Estoy protegido por este Pentagrama en mi pecho. Que lleva el nombre de (del espíritu gruía)

Te ordeno Espíritu, revelarme tu nombre terrenal”.

Tras decir estas palabras la ventana se abrió dejando que entrará una brisa que se convirtió en un aire de cada vez más fuerte. Mayka empezó a abrir los ojos muy lentamente, no sabía con quien se toparía ni que le hablaría…en el fondo tenía miedo, siempre hay un poco de temor cuando invocas o alguien o mejor dicho en un espíritu errante, perdido, vagando todavía por la tierra.

Mientras todavía el viento aullaba, el anillo en forma de Infinito e Eternidad empezó a moverse de forma brusca, iluminándose en un tono azulado intenso, con energía. El viento empezó a levantarlo o fue el anillo por sí mismo que revoloteando como si de una hoja de otoño se tratará se colocó en el centro del circulo que Mayka había creado. Mayka permanecía quieta, sosteniendo la calma. Esperando una Señal.

El anillo tornó forma y fue envolviéndose como si de un remolino se tratará y de un azulado se transformó en un amarillo intenso y se convirtió en dos siluetas la de dos almas errantes, la de una chica y la de un chico que se daban la mano entrelazados entre sí. Las primeras palabras que pudo percibir y oír fueron:

-Somos Johny y Michele, estamos atrapados en este mundo. Somos almas errantes, que hayamos la luz para irnos al otro mundo; no estamos en paz

-Alguien debe liberarnos de este dolor…Ayudaaa….por favor…

Con mucha prudencia, Mayka les dio las gracias por aparecer y pedirles ayuda. Con gusto os ayudaré Johny y Michele. Y soplando cada una de las velas fue pronunciando nombres y palabras ininteligibles y apartándolas una a una fue liberando el dolor de las alamas errantes, ayudándolas a regresar a la luz dorada,

-Yo os ayudo a que regreséis a la luz dorada, ,en la tierra ya no debéis estar,

-Yo Mayka os haré ver la luz. No temáis…

Mayka cerró los ojos y pudo vislumbrar el pasado el presente y el futuro de ambos. Queda perpleja de al cantidad de imágenes que vio y comprobar por sí misma que ellos vivieron bajo este mismo techo un romance que les prohibieron, pero que su fuerza de voluntad les hizo seguir estando juntos con almas que eran…Tras abrir los ojos Johny y Michele habían desaparecido. Dejando un anillo qu ahora era del color blanco. El color de la pureza, de la armonía.

La habitación quedó en silencio. Las almas pudieron ir a la luz divina. Vieron la luz que tanto tiempo estaban esperando. Mayka volvió a la realidad y se dejó caer en el sofá cansada. Pero ahora que sabía la verdad podía dormir tranquila. El misterio se había resuelto.

Anuncios
Categorías: Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s