El Portal, by Neus Sintes

Me hallaba en una de esas malas rachas de la vida, uno de esos momentos en que la vida no tenía sentido para mí..Mi mujer me había abandonado, en la empresa en la cual trabajaba había cerrado y me encontraba solo y vacío. Después de unas semanas en busca de trabajo me llamaron en una entrevista de trabajo de vigilante de noche en un hotel. Tal vez mi suerte empezara a cambiar, aunque fuera poco a poco, aunque no quería hacerme demasiadas ilusiones, había tenido muchos fracasos en esta vida para ser del todo feliz..

Al llegar a casa recibí una llamada, me contrataban en el hotel. Dí un salto de la cama y me vestí para acudir a él. Después de enseñarme todas las instalaciones y estar trabajando un mes, sabía de una de las puertas que allí había que se me estaba prohibido entrar; de hecho nadie había entrado. No había llave de acceso.

Estaba finalizando mi turno de trabajo. Todo estaba oscuro y yo iba cerrando cada una de las habitaciones y apagando las luces que habían quedado encendidas, cuando una voz me llamó desde la lejanía: Simón..Simón..

Pude percibir cómo una voz femenina pronunciaba mi nombre, suavemente, desde una lejanía y a la vez tan cerca. Percibí un destello y una corriente de aire se apoderó de mí. Me entró pánico, el pelo de la nuca se erizó. No quería girarme por temor…Quien me llamaba por mi nombre y que era lo que quería de mí. Mi cabeza empezó a dar vueltas, por un lado quería huir pero por otro quedarme. Mi instinto hizo que me girará y pude divisar a lo lejos que la voz provenía de la puerta la cual se hallaba siempre cerrada

Pudo más mi curiosidad aunque el miedo no se había ido todavía de mi cuerpo y pude ver cómo la puerta estaba semi-abierta. Lentamente fui acercándome, con precaución y sin saber a lo que me iba a enfrentar. Una vez allí, un repentino aire cálido me empujo hacía dentro cerrando la puerta tras de mí.

Cuando mis ojos se adaptaron a la luz, la ví. Un resplandor la iluminaba sin cesar. Me froté los ojos para ver si no era fruto de mi imaginación. Pero no. Allí estaba una silueta femenina, cuyas alas agitaba con suma elegancia. Me miraba con un rostro juvenil y un cuerpo de mujer, cuya melena lacia le llegaba hasta los hombros. No podía articular palabra alguna.

– Hola Simón, te he estado esperando durante una eternidad…Mi nombre es Glory.

– ¿Quién eres?, pudo articular Simón.

Y acercándose a Simón con su cuerpo desnudo, le selló los labios con la yema de uno de sus frágiles dedos y mirándolo con deseo de sus labios carnosos salieron las únicas e ultimas palabras: estas atrapado a mí en este portal sin salida. Eres mío.

Los ojos de Simón se abrieron de par en par y ambos se refugiaron en el deseo. Glory empezó por desatarle las prendas que Simón llevaba consigo y se apoderó de su alma y de ser, haciéndolo suyo por y para siempre…Dentro del portal se hallaban do seres, yaciendo sin cesar, descubriendo cada poro de sus cuerpos. Se besaban con la fuerza y la intensidad de quien le hace falta el amor. Las caderas de Glory se movían sin cesar, al ritmo frenesí de una lujuria de una inmortal que había deseado que llegará el momento de despertar su lujuría y su sed. A la espera de su victima, Simón.

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