Relatos

Felinos, by Neus Sintes

Hace cinco años que estoy con mi “mamá” y he decidido contar mi experiencia. La mía y la de mi hermana y demás hermanos que vinieron.

Me siento afortunado de estar en un hogar calentito y que me mimen continuamente. Lo que más me gusta es que me peinen, tengo un pelo muy largo y extenso y se me enreda continuamente sin cesar y eso no me gusta. Tengo a una familia maravillosa. Ahora he cumplido cinco años y quiero contar mi experiencia.

Con apenas dos semanas mi mama me llevo a su casa y me cuidó como lo hubiera hecho mi madre materna…yo antes vivía en malas condiciones y mi nueva madre me cuidó y alimentó Por eso me siento afortunado de estar donde estoy. Nunca más he vuelto a pasar frío ni a sentirme solo, ni mucho menos sin falta de cariño.

En mi vida y en la de mi familia somos cuatro más!. Cuando vino a casa mi hermanita. Al principio durante los primeros tres días me sentí un poco celoso pero me di cuenta que los mimos de antes también los recibía igualmente. Los recibíamos los dos de parte de todos. Éramos uno mas en la familia pero nada había cambiado. Recibíamos el mismo cariño y la misma comida y alimentos que siempre había tenido.

También aprendí a amar a mi nueva hermana ya  mis nuevos hermanos que más adelante convivieron con nosotros.

Mi madre nos adoraba al igual que sus dos hijas. Nosotros éramos para ella también sus hijos con bigotes. Mi hermana Amy también tuvo  una experiencia mucho peor que la mía antes de llegar al hogar.

Ella no conoció nunca a su mama…se encontró perdido sin orientación ni comida. Estaba sola. Fue entonces cuando lo que es mi madre la salvó. Le contaron que se encontraba sola y pérdida sin nadie, abonada a su suerte en un jardín lleno de peligros. Tal vez había perdido a su madre o ésta la había abandonado…no se sabe. Lo único cierto es que estaba sumida en un mundo sin hogar, ni comida y sola.

Fue atropellada, no se sabe cómo sucedió, pero le quedó mal la punta de su cola.

Mi madre la salvó de una vida a la que no se sabe lo que le hubiera deparado el destino. Pero ahora está con nosotros, calentita, sin pasar hambre y con todos esos mimos que todos nosotros necesitamos. Mis hermanos Leo y Simba también se salvaron a tiempo.

Necesitamos sentirnos amados y a salvo de todo aquello que tuvimos que vivir.

Pero no todas las personas piensan igual o sienten lo mismo hacia quienes somos gatos u otros animales. Nosotros, en este caso somos gatos y aunque no nos podamos comunicar con los humanos en el mismo idioma, sí lo hacemos con nuestros gestos o acercamientos. Les demostramos nuestro amor así como ellos lo demuestran con nosotros.

Es una lástima ver cómo muchos de nosotros todavía no tienen un hogar en el cobijarse…por eso somos afortunados.

Ésta es la experiencia de un gato de cinco años….Cuántas más experiencias habrá por el mundo de gatos que han sufrido o lo están todavía o de aquellos que encontraron o están en busca de un hogar. Creo que llenaríamos páginas de lo que nos pudieran contar.

Con Amor Felino. Yumi.

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